VenTEAlcine: así son las sesiones de cine adaptadas para personas con autismo

El proyecto de cine inclusivo fundado por Irene Morán en 2017 y que tiene lugar todos los meses en los Cines Zoco de Majadahonda tiene como objetivo poner el cine al alcance de las personas con TEA.

La que tiene lugar en la sala de cine es una experiencia insustituible. No todos contamos, sin embargo, con las mismas facilidades a la hora de enfrentarnos a la gran pantalla en medio de la oscuridad. De ello se dio cuenta Irene Morán, fotógrafa de profesión que, desde el año 2017, organiza en los autogestionados Cines Zoco de Majadahonda la sesión VenTEAlcine. El proyecto, que se celebra un domingo al mes, tiene el objetivo de poner al alcance de las personas con TEA (trastorno del espectro del autismo) una actividad de ocio que, por norma general, implica para ellas todo un desafío.

“Todo esto empezó cuando yo trabajaba como profe de un taller de foto, en el marco de una terapia psicológica para personas con problemas de comunicación que organizaba la CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado)”, cuenta Irene, hablando de los orígenes de su proyecto. “Entonces, desde un centro de autismo me propusieron hacer algo parecido con las personas que tienen TEA, que al final sufren también de un grave problema de comunicación oral”. Como no tenía formación en ese campo, Irene hizo un máster y orientó su trabajo final a la creación de VenTEAlcine como propuesta de ocio inclusivo.

Un proyecto que no pretende en ningún momento ser específico ni segmentar a su público: “Tenemos una afluencia de unas 105 personas por sesión, de las cuales solo en torno a 20 tienen TEA”, reseña la fundadora, “así que podría decirse que hemos conseguido el objetivo: normalizar, no separar”. Tras cuatro años de funcionamiento, Irene ha ido perfilando su proyecto de cine adaptado según la respuesta del público asistente. Algunas sesiones resultan ser más exitosas, otras decididamente fallidas; un proceso de ensayo-error que ha favorecido enormemente la evolución de su iniciativa.

Adaptar al cine a las necesidades de las personas con TEA

Las dificultades más comunes, cuenta Irene, tienen que ver con la sobrecarga sensorial que pueden generar en las personas con TEA los cambios de luz y el volumen altísimo. “Por eso nunca dejamos la sala completamente a oscuras, sino que atenuamos las luces, y ponemos el sonido más bajo de lo que es común en una proyección de cine”, señala la fundadora de la asociación.

Otra cortapisa muy común es la dificultad de quienes sufren un trastorno del espectro del autismo para adaptarse a las novedades. “Son personas con poco gusto por las sorpresas, por lo que es importante ir muy poco a poco: cosas como ir al cine, salir a cenar o visitar un sitio nuevo puede ser fuente de un alto nivel de estrés para ellos, al salirse de su rutina habitual”. Aquello que supone una modificación en su quehacer diario puede terminar por tornarse en un auténtico quebradero de cabeza, y es por ello que profesionales como Irene promueven diferentes formas de apoyo para ayudarles a enfrentarse mejor a los imprevistos y los cambios.

El método de Irene pasa por la utilización de materiales de anticipación que hace llegar, vía email, a las familias que tienen previsto llevar a sus hijos a una de estas sesiones de cine adaptado. “Yo les facilito una serie de pictogramas genéricos -una versión para chicos y otra para chicas- y los padres pueden adaptarlos a sus hijos, colocando sus fotos en cada casilla y personalizándolos a su gusto”, cuenta. “Porque es muy importante que se sientan identificados con las imágenes para evitar en lo posible esas situaciones límite de ansiedad”, añade.

El día en que tiene lugar la sesión de VenTEAlcine en los Zoco, los diferentes espacios del recinto -aseos, vestíbulo, sala y tienda- se adaptan a las necesidades de los asistentes. Los pictogramas, indicativos de cada lugar, facilitan el acceso y la movilidad por las diferentes zonas del local. “Una vez da comienzo la películas, las puertas de la sala permanecen abiertas en todo momento, y junto a la entrada del cine preparamos siempre una zona de juegos por si los niños se cansan y quieren salir a despejarse un rato”, explica Irene. “Si se agobian, si se asustan, si necesitan salir, no pasa nada: lo dicen y ya está”.

La labor social de VenTEAlcine, un proyecto en expansión

Adaptar una forma de ocio como el cine se antoja fundamental, más aún teniendo en cuenta la escasa variedad del llamado “ocio específico”: “La semana tiene 7 días y el año 365, por lo que hay que llenar mucho tiempo”, cuenta, refiriéndose a las familias con integrantes que padecen TEA, las cuales pueden llegar a gastarse entre 200 y 2000 euros en terapias al mes. “¿De dónde van a sacar otros doscientos para enviar a sus hijos a Faunia?”, pregunta, retóricamente, Irene. “Ir al cine es algo muy viable y asequible, y, además, es un medio de comunicación en el que predomina lo visual, un punto fuerte para muchas personas con TEA”.

La intención de VenTEAlcine ahora es ir más allá de los Zoco: continuar creciendo y alcanzar con su propuesta de cine inclusivo a grandes cadenas como Yelmo, Cinesa o Kinépolis. “Al final se darán cuenta de que esto es algo que tiene que pasar: el mundo va hacia ello.” Solo hace falta ver la Sala 1 de los Zoco hoy, domingo 26 de septiembre, durante el pase de La patrulla canina: La película. “Mira: ¡es que está llena!”, dice Irene, sonriente. “Y, sobre todo, lo que es más importante: la gente está feliz”

Artículo de Pelayo Sánchez Ortiz en CINEMANÍA. Fotos CINEMANÍA.

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