Si a cualquiera de nosotros nos hablaran de María Lejárraga, posiblemente ninguno podría decir nada sobre ella. Por lo menos hasta ahora, cuando la directora Laura Hojman, nos sorprende con la historia de esta asombrosa mujer, dramaturga, novelista y feminista,  en un documental que presentó en los cines Zoco el pasado jueves 28 de Abril, acompañada del productor Guillermo Rojas.

Porque María Lejárraga desarrolló una labor creativa importantísima, que alcanza las 90 obras, en las que, bajo el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra, dio a luz títulos tan conocidos como “Canción de cuna” (1912) de la que se han hecho hasta cinco versiones cinematográficas y se ha representado en Broadway, o el libreto de “El amor brujo” de Manuel de Falla.

Pero, aunque a día de hoy parezca increíble, ella no firmó estas obras, sino que era Martínez Sierra, “estupendo gestor cultural y empresario teatral”, en palabras de Hojman, quien se llevó todos los premios y la fama por una labor que era desarrollada, exclusivamente, por su mujer.

La directora sevillana añadió, durante el coloquio con el público, que Lejárraga no gustaba de la fama y que no le importaba no disfrutar de los triunfos, porque, a cambio, su trabajo no se sometía a la mirada prejuiciosa que existe sobre las obras culturales hechas por mujeres.

De esta manera, María, en lugar de utilizar un pseudónimo, se refugió detrás de la identidad de Gregorio y solo, una vez fallecido este, en una autobiografía que publicó, se declaró “colaboradora”, no autora, de los escritos de él, lo que le valió insultos y burlas de todo tipo.

En contra de esta reacción, la directora contrapuso el peso de las pruebas que supone la correspondencia entre Lejárraga y Martínez Sierra, que se conserva, y de la cual se desprende “sin ningún género de dudas”, que la autora de los éxitos literarios era ella y no su marido.

Pero hay algo que María no calculó y es que, a la muerte de Gregorio (1947), y aunque habían mantenido una buena relación después de separarse y de que él se uniera a la actriz Catalina Bárcena, con la que tuvo un hijo, perdió todo el control sobre su obra, ya que él nunca reconoció la autoría de ella formalmente y los derechos de autor siguen hoy en día estando a su nombre.

Añadió que el documental es algo más que una biografía y que lo filmó para mostrar la existencia de esas importantísimas artistas, desconocidas por una mayoría de las mujeres actuales, que vivían ocultas tras los hombres. Esto, insistió, ”ha supuesto la pérdida de un  legado cultural maravilloso”.

En este campo, María Lejárraga fue una activista feminista de primer orden: Diputada socialista en la Segunda República y promotora de proyectos pioneros para los derechos y libertades de la mujer. En estos temas, curiosamente, no se ocultaba detrás de la personalidad de su marido, sino que los enfrentaba con su nombre real: María de la O Lejárraga.

Laura Hojman explicó que apoya la recuperación de la memoria histórica de la mujer, al igual que se está haciendo con la guerra civil y el franquismo.

Entre las cosas que se le hurtaron a María Lejárraga, está el Premio Nacional de Dramaturgia, que también se otorgó a su marido y, en la película se pone de manifiesto que sería necesaria una reparación. 

En ese sentido, varios asistentes al coloquio plantearon la posibilidad de llevar a cabo una iniciativa popular de recogida de firmas para que se cambiara la titularidad del Premio.

Insistió mucho Laura Hojman en el feminismo vitalista de Lejárraga y en su sentido del humor. Como ejemplo, en el documental se reproducen algunas de las cartas que cruzó con Juan Ramón Jiménez, llenas de optimismo. Para ella lo importante era tener amigos, aficiones…… En definitiva, ser feliz y para eso no había que cifrarlo todo en el amor.

Preguntada por el público por la posibilidad de conseguir los libros de María, Hojman dijo que sólo existen ediciones antiguas que se pueden encontrar en algunas librerías. Algunos títulos imprescindibles  para la directora serían “Gregorio y yo”, “Una mujer por los caminos de España”, “Tú eres la paz”, y, sobre todo “Cartas a las mujeres de España” (1914) que es un compendio de artículos, firmados también por Martínez Sierra, y que son un alegato feminista de primerísimo orden.

Esta era la segunda vez que Laura y Guillermo visitaban nuestros cines, ya que aquí mismo presentaron su anterior trabajo “Antonio Machado, los días azules” (2020) y el público se mostró tan satisfecho como en aquella ocasión.

Preguntada por sus proyectos, dijo que piensa seguir con los documentales, pero que tiene en mente una película de ficción

Por su parte, Guillermo Rojas explicó, a preguntas del público, que la producción fue relativamente fácil gracias a la participación de TVE.

Rodaron las entrevistas mediante las que se va forjando la historia de María, en el Palacio de Longoria, mientras que la voz que narra el documental es de la actriz Kiti Mánver, con la que el productor dijo que se desarrolló una gran empatía.

Una cosa que según Rojas facilitó mucho su trabajo, fue la actitud de un sobrino nieto de María Lejárraga, que les dio toda clase de facilidades para filmar objetos y documentos auténticos de la escritora.

Y con un deseo de éxito en sus nuevos proyectos que esperamos presenten también en nuestro cine, acabó el coloquio del que muchos salimos descubriendo una parte de nuestra historia literaria y social que desconocíamos.

Texto: Victoría García, Vicepresidenta Junta Directiva Cines Zoco Majadahonda.
Fotos: Jesús Escudero. Coordinador Eventos Cines Zoco Majadahonda.

 

 

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