El pasado viernes 10 de julio proyectamos una divertidísima comedia de enredo, “Medianoche” (1939), del director Mitchell Leisen. Un magnífico ejemplo de las famosas “screwball comedies”, tan populares en el Hollywood de finales de los años 30. Una brillante sátira de la alta sociedad (caprichosa, superficial y ensimismada).

Para la presentación y posterior coloquio contamos con la presencia de Mª Eugenia Guzmán, cinéfila y crítica especializada en cine clásico, y Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco.

Antes de la proyección Javier y Mª Eugenia nos comentaron que, curiosamente, la cinta es más conocida por sus guionistas, el genial duo Billy Wilder-Charles Brackett, que por el director, Mitchell Leisen, un reconocidísimo autor de la época pero que en la actualidad está un tanto olvidado. Hicieron hincapié en que nos fijáramos en el ritmo de la película, con continuos giros de guion, y en la expresividad de los rostros de Claudette Colbert y John Barrymore ante los mismos.

Tras la proyección Javier nos indicó las características de las “screwball comedies”, desarrolladas en EEUU primordialmente entre 1934 (“Sucedió una noche” de Frank Capra) y 1941 (“Las tres noches de Eva” de Preston Sturges). Se comenzaron a producir tras iniciarse el programa New Deal de Roosevelt para combatir los efectos de la Gran Depresión y surgen como una sátira de las comedias sofisticadas de los años anteriores. La temática que abordan casi siempre incluye la guerra de sexos, la lucha de clases, la excentricidad de uno de los personajes (generalmente un adinerado), mujeres que plantan cara a la supremacía machista y equívocos de identidad. Todo esto queda perfectamente reflejado en “Medianoche”, aderezado además en este caso con un toque de romanticismo.

Mª Eugenia comentó que Leisen era uno de los mejores realizadores de comedias románticas del Hollywood clásico. Empezó como diseñador de vestuario y de producción, pasando a ser posteriormente uno de los directores estrella de la Paramount, destacando por sus elegantes puestas en escena (magníficos decorados, vestuario, etc) y por sacar un gran brillo a sus actrices. Sin embargo, sus detractores afirman que su trayectoria artística decayó en el momento en el que los estpendos guionistas (Preston Sturges, Billy Wilder, Charles Brackett, etc) dejaron de trabajar con él. En cualquier caso, se puede considerar que “Medianoche” es su película más redonda.

La película es una versión un tanto libre del cuento de la Cenicienta, ya que una chica sin blanca, de la noche a la mañana pasa a formar parte de la alta sociedad, gracias a la intercesión de un hada madrina (en este caso, un hombre). Como dice la protagonista, “A toda Cenicienta le llega su Medianoche” ya que todo el sueño conseguido está a punto de desvanecerse a esa hora durante una fiesta. Gracias a la vuelta de tuerca de los guionistas, a última hora hay un giro de los acontecimientos que nos conduce, a través de un torbellino de equívocos, a un final feliz.

El papel de los actores en este tipo de comedias es primordial. La elección de Claudette Colbert no pudo ser más acertada (anteriormente se ofreció el papel a Carole Lombard y Barbara Stanwick). Siempre tan elegante y con una sonrisa socarrona, borda el papel de nuestra “Cenicienta”. Como curiosidad señalaron que exigía que siempre la enfocasen de frente o por el lado izquierdo de su cara (no le gustaba su perfil derecho al tener la nariz algo torcida). El otro acierto de la película es la interpretación de John Barrymore como el hombre “hada madrina”. Está estupendo en su papel de elegante y aburrido ricachón aristócrata, derrochando un humor muy fino. Un reputado actor de teatro, especializado en Shakespeare, que triunfo también en el cine a pesar de su alcoholismo. Esta película la rodó en los años finales de su vida, cuando apenas podía recordar los diálogos (le ponían carteles para que pudiese leerlos mientras se rodaba) y, dada su condición, la productora le dio un papel a su mujer (Elaine Barrie) para que le vigilase

También están magníficos Don Ameche, en el papel de taxista pobre y honesto enamorado; Mary Astor como amante adinerada (muy popular por su papel en “El halcón maltés” de John Huston); y Hedda Hopper, la excéntrica y esnob anfitriona, que posteriormente se convertiría en una famosa columnista del cotilleo sobre el mundo del cine.

Nos comentaron que el propio Leisen hizo un remake de la película en 1945, llamado “Mascarada en México”, con Dorothy Lamour, pero que no está a la altura de la original.

Muchos de los espectadores reconocieron que desconocían la película y estuvieron encantados de poder descubrir una cinta tan divertida. Lo que más les gustó fueron los constantes giros de guion que mantenían la incertidumbre hasta el final.

Texto: Javier López, presidente Asociación Cines Zoco Majadahonda.

Fotos: César Lázaro, responsable Comunicación Digital Asociación Cines Zoco.