El pasado 10 de octubre pudimos ver “En los márgenes”, película que se puede enmarcar dentro del género de thriller social y que supone el debut como director de Juan Diego Botto, el cual firma también como coguionista y participa a su vez como actor de reparto junto a figuras como Penélope Cruz, Luis Tosar o Adelfa Calvo. Las entradas se agotaron varios días lo que denota el interés previo que había despertado. Para el coloquio posterior pudimos contar con la presencia del mismo Juan Diego, que también es conocido en el activismo político por su involucración en causas sociales. 

El largometraje aborda 3 historias diferentes que se van entrelazando a lo largo de un día. Luis Tosar representa a Rafa, un abogado que muestra más interés en su actividad solidaria que en el propio bufete donde trabaja, aunque esto no le reporte ningún beneficio económico y además suponga un conflicto constante en su relación de pareja. Tiene 24 horas para encontrar a una madre antes de que previsiblemente le retiren la custodia de su hija si no se presenta en el centro de acogida de menores. Penélope Cruz, que también se involucra como productora, representa un papel alejado de sus actuaciones almodovarianas o de las grandes producciones de Hollywood y se adentra en Azucena, una mujer que tiene que hacer frente al proceso de desahucio que tiene a la mañana siguiente frente a la desidia de su pareja, a la vez que intenta sacar a su familia adelante y salvar su puesto de trabajo. Por último, Adelfa Calvo es Teodora, una madre de edad avanzada que trata de contactar infructuosamente con su hijo Germán, al que avaló con su piso un negoció que no prosperó. 

Los escenarios nos muestran un Madrid diferente al monumental y turístico, al glamuroso de mansiones con decoraciones de revista y se adentra en los barrios obreros con las calles angostas y de casas humildes donde a veces falta lo imprescindible y en las que muchos espectadores se pueden reconocer. Es el Madrid de los supervivientes, de las colas del hambre, de los grupos de apoyo mutuo, de los muros tuiteando rebeldías, de autobuses con el aforo completo, de vecinos de puerta la puerta de enfrente, de los servicios sociales atestados y de los desahucios verpertinos.

Como ya es costumbre en los eventos del Zoco el público asistente tardó en comenzar a exponer sus reflexiones y preguntas, pero finalmente el coloquio de extendió más allá de la hora y media. Como suele suceder cuando trata un tema social las preguntas más técnicas se mezclaron con reflexiones sobre el tema principal que aborda. La película indica que actualmente se producen más de 100 desahucios diarios y unos 400.000 en la última década. La mayoría de los pisos son propiedad de los bancos rescatados con dinero público y de “fondos buitres”. Una asistente señaló que no es un problema que se puede desgajar como una pieza suelta de toda una situación estructural más amplia que viene derivada de la cara más desgarradora del capitalismo que sacrifica los valores humanos a cambio del más amplio margen posible de beneficio.

Al igual que en algunos foros de internet sugirió el debate sobre el rol de los Servicios Sociales y en concreto el papel aparentemente deshumanizado de los profesionales del trabajo social que revela la película, ya que según una espectadora no es fiel a la realidad y que ciertas actitudes se debían a la saturación de trabajo. Juan Diego desveló que han estado años participando en asambleas de vivienda de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) y entrevistándose con varios miembros para poder perfilar tanto las vivencias de las afectadas como las respuestas de las instituciones y ha intentado ser fiel a lo que le han descrito.

Se habló sobre el papel preponderante de la mujer en la película y el feminismo que desborda la película. Juan Diego comentó que uno de los aspectos que más le llamó la atención al introducirse en asambleas de vivienda fue que la participación era mayoritariamente de mujeres. Esto podía deberse a la vergüenza que siente un hombre al verse desprendido de su “función” de sacar la casa adelante y se va retrayendo, mientras que la mujer tiende a crecer y empoderarse en la lucha por una vida digna para su familia. El desenlace sobre su desahucio no se llega a reflejar en la película, ya que el director quiso hacer hincapié en la importancia del apoyo mutuo y la solidaridad, que es lo único que nos queda cuando las instituciones oficiales no llegan, frente a otros personajes del largometraje que caen en la desolación.

El coloquio contó con la presencia de dos activistas de Stop Desahucios, que participaron en la película como figurantes en varias escenas al igual que varios compañeros suyos. Ambos agradecieron la difusión y sensibilización que esta película podía llevar a cabo. Uno de ellos, vecino de Majadahonda desde hace varias décadas y socio de los cines, confesó que ya desde chico sus padres les traían a los Cines Zoco de donde ahora es socio y sigue acudiendo con asiduidad. 

Texto: Pablo Rodríguez, Socio de Cines Zoco Majadahonda
Fotos: Jesús Escudero, Comisión Eventos Cines Zoco Majadahonda

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