El pasado viernes 10 de junio proyectamos una de las películas emblemáticas del cine negro, “Los sobornados” (1953), del director Fritz Lang. Aunque se rodó por la Columbia casi como una película de serie B (la gran apuesta de la productora ese año era “De aquí a la eternidad”), con el paso del tiempo se ha convertido en una obra imprescindible para los críticos y amantes del cine. El sugerente guion está basado en un hecho real ocurrido en Filadelfia: un policía sobornado por los mafiosos locales se suicida dejando una nota dando cuenta de la connivencia de la administración (policía y altos funcionarios) con estos. La película no obtuvo ninguna nominación a los Oscar.

Para la presentación y posterior coloquio contamos con la presencia de Mª Eugenia Guzmán, cinéfila y crítica especializada en cine clásico, y Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco.

Antes de la proyección Javier y Mª Eugenia nos comentaron que Fritz Lang fue uno de los directores más admirados del cine mudo (con películas míticas como “El doctor Mabuse”, “Metrópolis”, “Los nibelungos”). Tras el gran triunfo de su primera película hablada “M, el vampiro de Düsseldorf”, huyo de la Alemania nazi y fue llamado a Hollywood, pero le costó mucho el reconocimiento de la crítica y público de EEUU. Fue uno de los grandes directores de cine negro, ya que bebía del expresionismo alemán y de los novelas “hard-boiled” americanas de los años 30 y 40. Para el recuerdo, grandes títulos de este género como “La mujer del cuadro”, “Perversidad”, “Solo se vive una vez” y “Los sobornados”.

Tras la proyección nos hicieron una disección del cine de Lang, un hombre difícil de tratar (exigía mucho a los actores y colaboradores), que tenía una visión pesimista del mundo en la que el hombre lucha contra su destino personal y pierde sin remedio, en una lucha contra la fatalidad. Consideraba que la gente no actúa movida por la conciencia social sino por sus emociones personales, teniendo que buscar su lugar en un mundo duro, que no perdona.

La venganza y la lucha contra el sistema son dos de los temas más recurrentes en su filmografía, y en “Los sobornados” quedan ambos perfectamente reflejados. Lang nos deja claro que el deseo de venganza del policía está justificado por el asesinato de su mujer y el de lucha contra el sistema por querer desenmascarar a sus jefes corruptos.

Mª Eugenia comentó que la película es un buen ejemplo de la obra de Lang: la utilización del fuera de plano (violencia sugerida pero no mostrada), de insertos y de símbolos, tan propio del expresionismo alemán. La sencillez en la puesta en escena (sin artificios) y la recreación de atmosferas a través del uso de la iluminación, son marca de la casa. Por último, destacó la presencia en el film de personajes ambiguos, una constante de su obra.

También destacaron las grandes actuaciones de Glenn Ford (Bannion) y Gloria Grahame (Debby), que repitirían como pareja con Lang en “Deseos humanos”. El actor canadiense, ya famoso por su actuación en “Gilda”, lleva a cabo una actuación intensa y emotiva. Por su parte, Gloria Grahame destaca por la evolución de su personaje, una “femme fatale” independiente que se deja arrastrar por unos matones que la hacen tener una buena vida pero que al final acomete un viaje de redención, consiguiendo una actuación conmovedora. Además de ellos dos sobresalen Lee Marvin (Vince), como un matón implacable, Jocelyn Brando (hermana mayor de Marlon Brando) como la abnegada esposa de Bannion y Jeanette Nolan, como la corrupta y fría Mrs Duncan (“alguien va a pagar por esto porque se olvidó de matarme”).

Como curiosidad Mª Eugenia recordó que en la primera escena del bar en la que se encuentran Bannion y Vince suena de fondo la música de la famosa canción que Rita Hayworth canta en “Gilda” (“Put the blame on Mame”). En aquella época era muy habitual hacer uso de una misma música, con variantes, en varias películas. Bienvenido el pequeño homenaje a Glenn Ford !!

Una de las escenas más emblemáticas y sobrecogedoras del cine negro es aquella en la que Vince le tira el café ardiendo a Debby, desfigurándole el rostro, pero también transformándola internamente. Este hecho aparece fuera de plano, pero, sin embargo, cuando Debby le hace lo mismo a él en un momento posterior del metraje, Lang lo muestra sin tapujos, como diferenciando las acciones de los buenos de las de los malos.

Javier señaló que el final de la película deja un poso amargo, ya que, aunque Bannion vuelve a recuperar su puesto de trabajo, ya no puede disfrutar de la vida familiar que tenía. Lang, no le hace aparecer junto a su hija como sería típico al finalizar una película americana.

El público disfrutó de la sinceridad y emotividad de los personajes en su lucha solitaria contra la corrupción y destacó la gran importancia de la iluminación expresionista para contribuir a la atmósfera propia del cine negro.

Texto: Javier López, Presidente Asociación Cines Zoco.

Fotos: Clara Quesada, Comisión de Eventos Asociación Cines Zoco.