CRÓNICA DE “SENDEROS DE GLORIA”

El pasado viernes 29 de abril proyectamos una de las mejores películas antibelicistas de la historia, “Senderos de gloria” (1957), del director Stanley Kubrick. Basada en hechos reales ocurridos en Francia durante la primera guerra mundial, la película no se llegó a estrenar en este país hasta 1975 y en España hasta 1986.

Para la presentación y posterior coloquio esta vez no pudimos contar con la presencia de Mª Eugenia Guzmán por enfermedad, pero sí con la de Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco.

Antes de la proyección Javier nos indicó que la película está basada en una novela de Humphrey Cobb del mismo nombre, la cual estaba inspirada en unos hechos de los que el propio escritor se hizo eco mientras luchaba en el frente francés: la ejecución de varios soldados franceses tras un consejo de guerra, acusados de cobardía. El título “Senderos de gloria” hace referencia a una frase del poema “Elegía sobre un cementerio de aldea” (Thomas Gray) en el que se señala que el poder, la riqueza y la belleza aguardan por igual lo inevitable: “los senderos de gloria conducen a la tumba”. A medida que avanza la película se hace cada vez más evidente que los senderos de gloria que están siguiendo los vanidosos e irresponsables generales no les conducen a ellos a la tumba sino a sus soldados. También nos puso en contexto de la terrible situación en la que se vivía en el frente occidental durante 1916, donde el estancamiento militar dio lugar a la guerra de trincheras donde un gran número de soldados perdían la vida sin apenas tener ocasión de avanzar en los ataques al enemigo.

Tras la proyección se comentó la conmovedora escena final en la que unos cansados y atemorizados soldados están divirtiéndose en una taberna después del fusilamiento, para finalmente acabar sollozando al escuchar la triste canción interpretada por una prisionera alemana, la cual les hace recordar a sus familias. Como curiosidad se indicó que la actriz que interpretaba a la prisionera acabó casándose con el propio Kubrick un año más tarde, llegando a convivir 40 años, hasta el fallecimiento de este.

Otra cuestión que impresionó al público fue la total indiferencia de los mandos militares sobre la vida de sus soldados, a los que consideran como meros peones de sus ambiciones personales. En este sentido, el contraste entre la vida en las trincheras y la de los altos mandos en un castillo es indignante.

Javier comentó que Kubrick rodó únicamente trece largometrajes en un período de 45 años, debido a que preparaba minuciosamente sus proyectos, alentado por su ansia de perfeccionismo derivado de su gran afición al ajedrez. Ha sido uno de los pocos directores que ha intervenido en todo el proceso de creación de una película: preproducción (elaboración del guion, selección de actores, diseño artístico), producción (fotografía, puesta en escena) y posproducción (montaje, música, marketing), lo que le llevaba a un nivel elevadísimo de exigencia a sus colaboradores. A lo largo de su carrera, el tema fundamental de su obra fue el análisis del comportamiento humano ante situaciones imprevistas y complicadas: las fantasías sexuales (Lolita y Eyes wide shut), la insensatez de la guerra (Senderos de gloria, Teléfono rojo y La chaqueta metálica), la agresividad humana (La naranja mecánica y El resplandor), etc. Por otra parte, Kubrick, cuya fuente de inspiración fueron los movimientos de cámara de Max Ophüls y los largos planos de Orson Welles, destacó por ser un gran fotógrafo y por ser un pionero en la utilización de innovaciones técnicas (efectos especiales, utilización del travelling y de la steadycam, cámaras ultrarrápidas, etc.) y en la utilización de música clásica en la banda sonora de sus películas.

La película pudo llegar a rodarse por el empeño de Kirk Douglas quién, además de ser el protagonista principal, fue su productor, logrando atraer la inversión de la United Artists. Paradójicamente el rodaje tuvo lugar en Baviera (Alemania) y los soldados franceses son interpretados por policías alemanes.

La actuación de los tres protagonistas principales es memorable. Tanto Kirk Douglas (coronel Dax), como Adolphe Menjou (general Broulard) y George Macready (general Mireau) están espléndidos. Las conversaciones que tienen los dos generales en las que se muestran indiferentes ante la justicia y la humanidad, sin importarles el sacrificio de vidas individuales, son verdaderamente sobrecogedoras.

En su afán de perfeccionismo, Kubrick repetía las tomas una y otra vez, lo que producía la exasperación de los actores. Una de ellas, la de la cena en el calabozo, se llegó a repetir 68 veces y tuvieron que asarse hasta cuatro patos.

Como anédocta, Javier nos comentó la singular actuación de Timothy Carey (soldado Ferol). Este pretendía realzar su papel, por lo que improvisaba continuamente y exageraba su actuación, poniendo de los nervios al equipo de rodaje. El colmo fue cuando, durante unos días de descanso, simuló que le habían secuestrado, demostrándose que era falso y que lo había hecho para darse publicidad en los medios. Como consecuencia de ello fue despedido y, por ello, algunas escenas pendientes de realizar por su personaje las rodó otro actor dando la espalda.

El público destacó lo actual que resulta la película teniendo en cuenta la reciente guerra en Ucrania.

Texto: Javier López Otaola, Miembro Junta Directiva Asociación Cines Zoco Majadahonda