El pasado viernes 24 de septiembre proyectamos una de las obras emblemáticas del cine clásico, “Eva al desnudo” (1950), del director Joseph L. Mankiewicz. Una cinta mítica sobre el mundo de Broadway que estuvo nominada a 14 Oscar (sólo igualada por “Titanic” y “La La Land”), obteniendo seis, incluidos el de mejor película, director, guion, actor de reparto, vestuario y sonido.

Para la presentación y posterior coloquio contamos con la presencia de Mª Eugenia Guzmán, cinéfila y crítica especializada en cine clásico, y Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco.

Antes de la proyección Javier y Mª Eugenia nos comentaron como en esos momentos Mankiewicz estaba en la cresta de la ola, habiendo conseguido por dos años consecutivos el Oscar al mejor director y al mejor guion, por “Carta a tres esposas” y “Eva al desnudo”, un hito no igualado hasta la fecha.

Tras la proyección nos indicaron que el guion del director fue una adaptación de “The wisdom of Eve”, un relato corto de Mary Orr, basado en un hecho real protagonizado por una mujer que, siendo la secretaria de una renombrada actriz de teatro, urdió un plan para ocupar su puesto.

Mª Eugenia comentó que Mankiewicz era un director que apreciaba más el mundo de la escena que el cine, aunque curiosamente nunca llego a dirigir una obra de teatro. Esto se nota perfectamente en muchas de sus películas, ya que como él decía “yo hago teatro filmado”. Siempre transmitió a sus actores la importancia de cada palabra y la intención de cada conversación, y se esforzó para que los decorados no distrajesen al espectador. En “Eva al desnudo” Mankiewicz mostró todo su talento: un guion magnífico, lleno de brillantes e ingeniosos diálogos, y una portentosa dirección de actores, consiguiendo sacar de ellos las mejores interpretaciones de sus carreras.

Además, destacó que uno de los aspectos más sobresalientes en la obra de este gran director es su brillante exposición de la psicología femenina, que ya se puso de manifiesto en “Carta a tres esposas” y que desarrollo de forma magistral en “Eva al desnudo”.

La elección de los actores no fue fácil. Para el papel de Margo Channing se pensó inicialmente en Claudette Colbert, pero una lesión de espalda le obligó a abandonar el proyecto. Luego se pensó en Susan Hayward, Marlene Dietrich, Barbara Stanwyck, etc, hasta que finalmente se le ofreció a Bette Davis, quien consideró que era el papel de su vida. La elección del resto del elenco no fue tan complicada. De entre todos los actores destacan las interpretaciones de Bette Davis, en el papel de una mujer pasional, insegura y caprichosa, y de George Sanders, como un esnob, cínico, inteligente y ambicioso crítico de teatro. Sorprendentemente sus papeles se ajustaban bastante al perfil que ambos tenían en la vida real. Tampoco podemos olvidar a Thelma Ritter, una de las grandes secundarias de Hollywood, impagable en su papel de “la conciencia”.

Mankiewicz estaba advertido de la dificultad de trabajar con la Davis por sus grandes niveles de exigencia con los directores y el resto del reparto, pero esta se mostró muy respetuosa ya que consideraba que era un gran profesional. Además, ayudó a que estuviera de buen humor el hecho de que durante el rodaje mantuvo un affaire con su compañero de reparto Gary Merrill, con quién acabó casándose a las pocas semanas de finalizar el rodaje.

Destacaron también la presencia de una joven Marilyn Monroe, en los comienzos de su carrera, que provocó los celos de la mujer de George Sanders, la actriz Zsa Zsa Gabor (llego a poner espías en la puerta de su dormitorio para vigilarla).

La película nos hace reflexionar sobre el paso inexorable del tiempo. De cómo se pasa de la fama y gloria, a la posterior decadencia y olvido. Sobre la importancia del amor y la amistad para afrontar la vida. También asistimos al ascenso de una chica de pueblo, aparentemente inofensiva e inocente, que tras tejer una compleja trama poco a poco va revelando su ambición sin escrúpulos, no pudiendo evitar finalmente encontrarse muy sola y probablemente víctima de sus propias artimañas.

Javier señaló que el premio que se concede en la película a Eve (Anne Baxter) se acabó convirtiendo en realidad, de forma que en 1952 un grupo de amantes del teatro de Chicago instituyo el Premio Sarah Siddons, utilizando el mismo nombre e incluso la misma estatuilla del de la cinta. Entre las galardonadas se encuentra Celeste Holm (actriz que participó en la película), así como Bette Davis (de forma honorífica en 1973). Todo un reconocimiento a Sarah Siddons, popular actriz de teatro británica del siglo XIX.

El público estuvo de acuerdo en considerar esta cinta como una de las cumbres del cine clásico. Todo un prodigio de diálogos, con unas interpretaciones memorables. Asimismo, se destacó que es un verdadero lujo poder disfrutarla en pantalla grande y en versión original.

Texto: Javier López Otaola. Fotos: Jesús Escudero. Miembros de la Junta Directiva de Cines Zoco Majadahonda