El Jueves 30 de julio proyectamos el nuevo montaje de Francis F. Coppola de la película “Apocalypse Now”, denominado “Final Cut”. Un montaje que toma como base la versión Redux de 2001, aligerando su metraje.

Para la presentación y posterior coloquio contamos con la presencia de Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco y gran conocedor de los entresijos de la película, y con Ignacio Ferrando, escritor y profesor de la Escuela de Escritores de Madrid.

Una vez finalizada la película, Javier nos hizo una extensa presentación sobre cómo se gestó el proyecto allá por el año 1969, cuando Coppola creó su propia productora (American Zoetrope). Un proyecto que inicialmente se pensó para que fuese dirigido por su amigo George Lucas, pero que finalmente fue asumido por el propio Coppola en 1976. Este dispuso de un amplísimo presupuesto, para lo que se fue a rodar a Filipinas, un lugar que permitía recrear Vietnam a la perfección. Nos contó las numerosas vicisitudes que tuvo que afrontar el proyecto, tanto en la elección de los actores como en el propio rodaje. Un rodaje que se extendió durante 14 meses debido a numerosas circunstancias, entre las que estaban un tifón que arrasó con los decorados, la modificación sobre la marcha del guión debido a la gordura de Marlon Brando, el infarto que tuvo Martin Sheen, el actor principal, y que le tuvo 4 semanas hospitalizado y, sobre todo, por la indecisión del director por definir como cerrar la película y que le causó una gran depresión (llegó a rodar tres finales diferentes).

Una vez comentadas las anécdotas de rodaje de algunas escenas de la película, tanto Javier como Ignacio, debatieron sobre el significado que Coppola quería transmitir, teniendo en consideración su fuente de inspiración, la novela corta de Joseph Conrad, “El corazón de las tinieblas”. El núcleo de la película gira sobre el sinsentido de las guerras (en la novela, la explotación colonial) y específicamente sobre la naturaleza salvaje que ahonda en el ser humano. Así, la película se vertebra sobre el viaje de autoexploración en el que se ve sumergido el protagonista, el Capitan Willard (Marlow, en la novela), en su camino que le conduce hasta Kurtz, un hombre que ha perdido la cordura y que se ha convertido en el rey-dios de una tribu primitiva. Un compatriota al que los americanos quieren eliminar por haberse salido del sistema, enviando en dicha misión a Willard, “el chico de los recados”.

Resaltaron los diferentes mitos que giran alrededor de la narración y que la película pone claramente de manifiesto: el mito homérico de la Odisea (el viaje del héroe), el de Fausto que vende su alma al diablo, el del descenso a los infiernos de Dante, así como de otros derivados del psicoanálisis o de la filosofía (Nietzsche). También destacaron la gran influencia que tuvo en esta y en otras películas de Coppola (“El Padrino” o “La ley de la calle”) el pensamiento antropológico de George Frazer recogido en su libro “La rama dorada”. Este observa que en la tribus primitivas un hombre superior a los demás se convierte en el rey-dios, gobernando con firmeza, llegando a actuar con crueldad, si es necesario. Cuando este hombre se vuelve débil, sus congéneres le sustituyen por otro (incluso matándolo) en un proceso de regeneración. Precisamente, este proceso es el que se produce en la película. Kurtz sabe que Willard ha venido a matarle porque es la persona predestinada a sustituirle. Asume su destino e intenta que este comprenda su proceder en un mundo en el que, para él, reina la mentira y en el que hay que actuar de una forma primitiva y simple, donde el amor y odio conviven al mismo nivel.

En el coloquio se puso de manifiesto la importancia en la película de los aspectos técnicos, destacando la fotografía que envuelve a la película de un aura onírica, con neblinas, fuegos nocturnos, etc., así como la música psicodélica que crea una atmosfera inquietante. Estos elementos hacen que durante el viaje se mantenga una expectación grande ante lo que se avecina, el encuentro entre maestro y alumno.

El público hizo muchas preguntas y agradeció poder tener una visión comparativa entre la novela y el film, lo que enriqueció enormemente el debate. Un debate que queda abierto tal y como propone Coppola en la película. ¿Qué será de Willard una vez que ha cumplido su misión?