El 22 de Octubre se llenó la Sala para recibir al director David Pérez Sañudo y al equipo de ANE. El director, que es además coguionista, estuvo acompañado por la productora Elena Maeso (Amania Films), la coguionista Marina Parés y el director de fotografía Víctor Benavides.

La película está protagonizada por Patricia López Arnaiz, Mikel Losada y Jone Laspiur, y se ha alzado con los Premios Irizar al Cine Vasco y el Premio al mejor guion vasco en el reciente Festival de San Sebastián.

ANE, arrastrada por la fuerza de sus dos intérpretes principales, es un relato áspero sobre cómo la lucha medioambiental, con aspecto de kale borroka, se interponen entre una madre separada y su hija de 17 años, enrolada en los últimos coletazos de la lucha callejera. La película se sitúa en Vitoria en el año 2009, donde la madre, una superviviente que trabaja como vigilante de seguridad en las obras del tren de alta velocidad y vive sola con una hija que un día desaparece, destapando una vida paralela entre las filas de los jóvenes simpatizantes de ETA. Y donde la madre se va dando cuenta que ha estado viviendo con una desconocida.
El director mantiene el pulso de un observador distante. Se contiene ante la enorme complejidad emocional que encierra su drama y mantiene una prudente distancia de seguridad ante este cruel duelo de sangre. La película vive desde el primer fotograma arrasada por el vértigo, y de la mano de la madre, se lanza a tratar asuntos como la maternidad, la familia, la autoridad de los padres, la rebeldía de los hijos, la herencia del miedo o la culpa.
ANE por tanto habla de las ausencias, de la falta de comunicación y sus miedos. El miedo de la madre a que la hija repita sus errores. La desaparición de la hija y la investigación de la madre, le hace a esta reflexionar, mirarse hacia dentro y ver su debilidad. Lo que queda patente en la escena en la que le dice a su exmarido: “No me dejes sola en esto”.

En el coloquio el director explicó que se plantearon ANE como una película pequeña, realizada por una productora pequeña, pero que la repercusión del filme, tras su presentación en San Sebastián y los premios recibidos, está siendo muy grande.
Además, está contando con el reconocimiento de la crítica. Solo tenemos que leer lo que dice Luis Martínez en El Mundo: ANE, el debut cinematográfico de David P. Sañudo, puede presumir de ser la más resplandeciente ópera prima que ha dado el cine español en el año pandémico en curso”.
Les ha costado cuatro años llevar a cabo este proyecto, que está basado en un cortometraje, con el mismo título, rodado en 2018. Decidieron desde el primer momento que la película se rodará en eusquera y destacó que la proyección en V.O. le da a la historia mucha mayor verosimilitud. Existe la versión doblada, pero el director dice que le chirría ANE al verla doblada.

El público en sus intervenciones destacó lo mucho que les había conmovido el duelo emocional entre madre e hija. También les pareció sobresaliente la figura del padre, un padre vasco, un poco en segundo plano, pero en el que la hija confía más cuando entra en conflicto con la madre. Pero lo que más les impactó fue la deslumbrante interpretación de la protagonista, Patricia López Arnaiz, en su mejor papel hasta ahora, y con el mérito de estar en pantalla prácticamente durante todo el metraje. La actriz, una desconocida en el mundo del Cine hace cuatro años, escogió este papel dejando de lado proyectos más importantes, y se decidió por él nada más leer el guion. Su composición de la madre es soberbia, resumida en el duro plano fijo del desayuno que abre y cierra la película y en el que está concentrado todo el silencio y la losa del drama.

Las críticas y comentarios han incluido a ANE entre la avalancha de filmes y series sobre ETA, cuando en la película lo principal es la parte emocional y la relación de Ane con sus padres, el duelo con su madre en particular. De fondo queda el conflicto medioambiental, más social que político. En este punto, la productora Elena Maeso dijo que les ha venido bien, para la carrera comercial, que le hayan comparado con esas series, pero una vez vista la película, el conflicto medioambiental de Vitoria es un conflicto parecido el de otras ciudades españolas, como el Gamonal en Burgos, El Cabañal en Valencia o la lucha por el soterramiento del AVE en Murcia.
Y puntualizó el director que el clima en el que se desenvuelve la película, el del difuso y siempre mal definido conflicto vasco, es tan absorbente que teme que se lo pueda comer todo.

Un gran coloquio, largo e intenso, que terminó con el mensaje que nos dejó el director animando al público a ver su película en V.O. en Cines Zoco: 

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