El lunes 1 de abril, Octavio Guerra nos visitó en Directores en el Zoco para presentar su primer largometraje En busca del Óscar. El director ya había acudido a Cines Zoco hace 4 años para presentar su cortometraje La máquina de los rusos, nominado a los Premios Goya 2015.   

En la película Óscar Peyrou es el Presidente de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica y delegado de FIPRESCI en Madrid. Hace dos años murió su esposa y madre de sus hijos, aunque no compartían hogar ya que él la había abandonado un año antes por una mujer más joven. Ahora vive solo en un pequeño apartamento de Madrid. Jubilado, los festivales de cine son el motor de su vida. Sin embargo, lo que hace famoso a Óscar es su peculiar método para escribir sus críticas: no hace falta ver la película en sí, basta con analizar su cartel. Analizando los colores y las texturas empleadas en los posters, o la prosodia (sic.) del reparto de actores. Elementos superficiales que a lo mejor no alcanzan para incidir en el espíritu de las películas no vistas, pero desde luego bastan para justificar, al menos de cara a la galería, una vida a cuerpo de rey, costeada por la complicidad de la industria cinematográfica.

Como destaca Jordi Costa en El País (El crítico que nunca estuvo allí): “Lo que hace el retratado es verdad o leyenda es bastante menos importante que la solidez del retrato y la reveladora crónica de su supervivencia. Practicante de un oficio para el que no existen plantillas, fórmulas, ni metodologías infalibles, cada crítico de cine posee margen para desarrollar sus técnicas propias, algunas más excéntricas que otras. La figura de Peyrou podría haber dado pie a una reflexión sobre las imposturas del oficio o los espejismos que puede convocar el lenguaje de la crítica, pero la complicidad de Guerra y el crítico cristaliza en algo mucho más interesante. Si lo de Peyrou es verdad o leyenda es bastante menos importante que la solidez del retrato y la reveladora crónica de una supervivencia en la feria de vanidades de las alfombras rojas”.

En el coloquio con nuestro público el director afirmó que En busca del Óscar no es un documental, sino una película y que quiere generar debate para que a la salida de las salas los espectadores hablen largo rato de la cinta y que su trabajo logre remover conciencias. También resaltó que la suya es una denuncia contra el poder de los críticos que se duermen o que ven películas a medias, a toda prisa, en festivales y que luego en unas líneas son capaces de encumbrar o destrozar el recorrido de una película. En su opinión, tiene el mismo valor la opinión de esos críticos que la de Óscar, juzgando las películas sin llegar a verlas.

El director nos dejó al finalizar el coloquio el siguiente mensaje:

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