*Queremos compartir con vosotros la Crónica del estreno de Invisibles con Gracia Querejeta, el último Evento que organizamos en Cines Zoco antes del cierre obligado por el Coronavirus. Deseamos volver pronto con nuevos invitados y nuevas películas y desde luego una de ellas será Invisibles, a la que le queda mucho recorrido. Estamos seguros de que, como las mujeres de la película, podremos volver a pasear juntos por calles y parques y a conversar y abrazar a nuestros familiares y amigos y por supuesto a volver a vernos en los Cines Zoco Majadahonda.*

El pasado viernes 6 de marzo la directora Gracia Querejeta volvió a Cines Zoco para estrenar su última película Invisibles, y fue todo un regalo para nuestros socios, pues era el mismo día del estreno. Lleno total para ver a la directora que ya nos había visitado en abril de 2015, con Felices 140, y que entonces dio todo su apoyo a nuestra Asociación. Casi 5 años más tarde pudo comprobar que somos un Cine resistente y que tenemos un proyecto consolidado.

Invisibles cuenta la historia de Julia, Elsa y Amelia, tres amigas que un día decidieron comenzar a caminar juntas una vez por semana. Lo que empezó por ser una mera distracción y una forma de hacer ejercicio ha terminado por convertirse en una necesidad. Porque esos paseos les sirven también para estar informadas de lo que a cada una de ellas les ocurre. Poco a poco irán descubriendo que la amistad no es siempre idílica, que en la amistad también se guardan secretos y se recurre a la mentira.

Como dice Elsa Fernández Santos en su crítica para El País: “Tres mujeres dispersas y distintas a las que escuchamos hablar mientras caminan. Hablan y pasean, o mejor dicho, riñen y pasean, ríen y pasean, sufren y pasean. Invisibles habla de la amistad dentro de un pequeño espacio de libertad: ese paseo de cada semana. Discuten sobre techos de cristal, acoso, adolescencias perdidas y maternidades frustradas, pero pese al cliché del título la tentación oportunista se esquiva con inteligencia: no son mujeres ejemplares”.
“La película se sostiene en la palabra y el talento de tres actrices capaces de llenar de matices la conversación más anecdótica y banal, esa donde se esconde la verdad última que se resiste a salir a flote. Adriana Ozores, una profesora de matemáticas que ha perdido el sentido de su vocación y de su matrimonio, convierte su personaje en un inesperado y doloroso grito contra el cinismo. Emma Suárez, una ejecutiva del mundo del cine soltera y con sobrada seguridad en sí misma, carga con elegante humor y sutileza la mal llevada crisis de los 50 años de una mujer acostumbrada a ser el centro de todo. Y Nathalie Poza compone con enorme ternura a la tercera amiga, una mujer insegura, incapaz de plantarle cara ni al fantasma de la soledad ni a la plasta de su hijastra. Sabemos de ellas lo que nos cuentan, pero también acabamos descubriendo lo que callan. Es una película que bajo el sol de la mañana y la tenue sombra de los árboles de un parque cualquiera asoma al espectador sin que casi se dé cuenta a un posible thriller laboral, a un cómico drama costumbrista y, sobre todo, a una insondable tragedia. Todo ocurre fuera de campo, aunque acaba estallando en primer plano gracias a este paseo junto a una cineasta y tres actrices capaces de dar un nuevo sentido al arte de la deriva. Y es en este rodeo que nos conduce a lo que de verdad importa donde se sitúa Invisibles, esta formidable película de Gracia Querejeta”.

Después de la proyección, el coloquio con la directora entusiasmó a nuestro público que participó activamente con sus preguntas y comentarios. A lo largo de la conversación, Gracia nos dejó interesantes reflexiones sobre su película:
 “Yo sé lo que significa tener miedo a no volver a trabajar, lo sé perfectamente, sé lo que significa entrar en un sitio y que antes te miraran y ahora no te miren, esas cosas de las que ellas hablan, y hablan porque les suceden cosas que van contando y que sacan a la luz todas estas preocupaciones. Yo las conozco de primera mano y por eso, quizá, me interesaba contarlas y sacarlas a la luz”.
“Estoy tratando de ponerme en la situación de ver esta película hace veinte años, y quizás sería una película que no se entendería, porque sería una película invisible. A nadie le provocaría curiosidad de ir al cine a ver una película de tres mujeres que rondan los 50 que charlan de sus cosas y pasean por un parque y hablan de la amistad, de la vida, de las relaciones, del sexo, del techo de cristal”.
“Fue la actriz Mercedes Sampietro la primera que me habló de mujeres invisibles, y yo no me lo creí viniendo de una mujer tan guapa, pero luego con los años lo he podido comprobar por mí misma”.
“Fue un riesgo hacer una película basada en el diálogo y en la interpretación de las actrices. Al principio ellas estaban nerviosas y hasta atemorizadas, pero luego le cogieron el tranquillo y acabaron haciendo unas interpretaciones deslumbrantes”.
“El guion, escrito junto a Antonio Mercero, empezó hace varios años, iba a ser una serie para la TV y después lo acabamos reconvirtiendo en una película”.
“Las amistades buenas resisten, las que no resisten es porque alguien te deja de interesar. Como dice Adriana Ozores: La amistad es un lugar seguro y sin obligaciones, en cambio para Nathalie Poza la amistad es un paño de lágrimas”.
“Uno de los temas que se toca en la película y que más me preocupa es lo referente a la invisibilidad laboral a partir de los 50 años, me da pavor, con una esperanza de vida tan alta que te puedas quedar sin trabajo y sin una remuneración a estas edades. Y he vivido la sensación de no volver a hacer una película, me pasé dos años muy preocupada por este tema y me daba pánico, terror y además los que nos dedicamos a esto, somos poco versátiles, y creemos que no sabemos hacer otras cosas. Hay que mantener la calma, pero fueron momentos duros”
“Si en una película como esta, que es básicamente de diálogos, y que tiene tan poquitos personajes, no aciertas en el casting, realmente sería un fracaso total. Pero he tenido la suerte de contar con las tres grandes actrices protagonistas y con varios secundarios de lujo, como Blanca Portillo, Pedro Casablanc o Fernando Cayo”.

“Sobre el público de esta película a priori suponía que irían a verla más mujeres, pero he comprobado en los preestrenos que hay más hombres de lo que creíamos y que están interesados y hasta se sienten identificados por lo que estas mujeres cuentan y lo que les ocurre. Por tanto, pienso que no es una película de mujeres o solo para mujeres”.

De hecho, en el coloquio las tres primeras preguntas las hicieron hombres y la directora lo comentó divertida. Tras casi una hora de diálogo el público aplaudió con ganas a la directora y le deseó mucho éxito con la película. Porque acabado el Evento nos quedamos con la sensación de "querer más", de esta película infinita, a la que hay que poner un punto final pero que nos llevamos a casa como una experiencia vivida casi personalmente.

Vídeo con el mensaje de la directora:

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