El 11 de septiembre nos visitaron el director Achero Mañas y la actriz Gala Amyach, el día del estreno de Un mundo normal. Este ha sido el segundo evento que hemos organizado con todos los protocolos sanitarios exigidos y contó con una gran acogida por parte del público al ocuparse la sala al 50%, que es el aforo permitido.

Diez años después Achero Mañas, director de El Bola y Noviembre, ha regresado al cine con un proyecto muy personal, una comedia agridulce que nació de la particular petición que un día le hizo su madre. Si moría, no quería que la incinerasen ni enterrasen, quería que tiraran su cuerpo al mar. De la investigación de esa posibilidad y el estudio de la singularidad, el autor crea una cinta que sirve de catarsis familiar. Su propia hija, Gala Amyach, acompaña en esta road movie a su alter ego, Ernesto Alterio, en una historia que en plena pandemia adquiere nuevas lecturas sobre el duelo y la necesidad de despedir a nuestros seres queridos.

La película se sitúa en la carretera que une Madrid con Altea para narrar cómo un hijo con un inequívoco síndrome de Peter Pan decide cumplir el último deseo de su madre antes de morir. Una loca peripecia dentro de la alegre y desvencijada furgoneta de un mago escoltada por una hija demasiado adulta y resabiada por necesidad. El triángulo amoroso abuela-hijo-nieta que vertebra la película se presta a un intercambio de roles en el que la abuela parece una niña caprichosa cabreada con la vida, el hijo un adolescente incapaz de resolver ni su matrimonio ni su carrera de director y a la hija no le ha quedado otra que hacer de madre y cargar con ambos. El juego de roles familiares no será el mismo después de ese viaje final, que es a la vez iniciático, por el árido mapa de una España rural y de carretera. Un mundo raro, cómo no, que ni ahora ni nunca fue muy normal, donde el deseo de una madre y abuela que vivió como le dio la gana puede con todo y donde ese grito final permite en un solo plano a una joven mujer volver a ser niña en los brazos de su, esta vez sí, adulto padre (Elsa Fernández Santos - El País)

En el coloquio con los espectadores el director explicó, en primer lugar, el porqué de no haber hecho una película desde hace 10 años, y que se ha debido a las dificultades de la industria cinematográfica que está en manos de las grandes cadenas televisivas. Señaló que cada vez es más difícil levantar y financiar una película que tenga que ver con la clase media: “Al final, desgraciadamente, son las series las que están haciendo historias sobre la clase media y están tomando el relevo. El problema es que el relevo lo toman las plataformas y se comportan como los antiguos estudios, entonces la mirada de los autores se ve muy condicionada”.
A continuación, aclaró que ha vuelto a rodar por dos razones principales y muy personales, por su hija y porque su madre le pidió el deseo de que la tiraran al mar y que no la enterraran. Y ha querido reflexionar sobre la singularidad: “Somos lo que nos diferencia de los demás y muchas veces renunciamos a nuestras singularidades para vivir en comunidad. La película plantea una metáfora sobre eso, sobre si debemos ser fieles a nosotros mismos, aunque nos tengamos que enfrentar a lo común y a la dictadura de la mayoría. Este es el planteamiento que me llevó a hacer esta película”.
El director quería que la película fuera una comedia y un drama en lo relacionado con la muerte: “Creo que todas las familias han pasado por una desgracia, con lo cual todas tienen sus comportamientos, sus códigos, sus particularidades, que son conocidas entre ellos y este el espíritu que se muestra en la película”.
Para Gala Amyach la película ha supuesto su primer trabajo como actriz. Para ella fueron esenciales los ensayos durante dos meses, previos al rodaje: “Fue una maravilla conocer a Ernesto y trabajar juntos el material para llegar bien preparada al set de rodaje. El primer día lo pasé fatal, pero a partir de ahí todo fue muy bien. La magia del rodaje estaba presente, no es la vida real y tienes que olvidarte que es tu padre quien te dirige, aunque sentí que tenía su apoyo en cada momento, como director y como padre”.

Os dejamos el vídeo, que grabamos al finalizar del coloquio, en el que el director anima al público a venir a Cines Zoco a ver su película.

 

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