Para completar la intensa semana de eventos en nuestros Cines, el jueves 4 de abril Gabriel Pérez- Juana presentó Planta Baja, recopilación de sus mejores Historias de la Inopia. El evento fue organizado gracias a la colaboración de nuestra socia Clara González Quesada.

Al pase también acudieron un gran número de participantes en la película y muchos amigos que, junto a nuestros socios, aplaudieron todas y cada una de las piezas incluidas en la selección y crearon un estupendo ambiente.

Gabriel Pérez-Juana, licenciado en Bellas Artes y en Filosofía, es un profesor de dibujo y reconocido pintor que con mirada irónica se enfrenta a lo cotidiano y a lo artístico desde un ángulo diferente. Sin más medios que una pequeña cámara y mucha imaginación, apenas con la colaboración de un puñado de amigos, Gabriel es el director, productor, guionista e intérprete de una ya vasta colección de cortos, algunos agrupados en dos películas: Historias de la Inopia 1 y 2 y ahora en esta tercera llamada Planta Baja.

El director califica sus historias de cortometrajes humorísticos de aficionado, que presentan una realidad quizá más próxima a la verdad de lo que parece; todo sigue siendo mentira, pero claro depende del punto de vista, y la ingenuidad a menudo deja al descubierto muchas falsedades.

En estas historias no es el ascensor el sitio más adecuado para que lo imprevisible rompa la rutina de la mañana (ir sacando las llaves de casa o mirar la correspondencia del buzón hasta que la campanita anuncie la llegada a nuestra planta, es todo lo más que en ese diminuto mundo ocurre. Bueno… eso o hablar del tiempo tan horroroso que está haciendo).

Es esa aparente imposibilidad de la experiencia de lo insólito en semejante situación, lo que le ha dado al autor de esta película pie para hacer de la cabina de un ascensor una colección de sucesos imprevisibles, soportados todos por lo contradictorio de la condición humana; sucesos que durante una hora nos expulsarán de las aburridas leyes a las que la realidad nos tiene sometidos. Ah!... y alterarán la fisonomía del espectador: ya que a partir del momento en que la luz de la sala se apague, serán dos en cada butaca los que se pierdan en la película: cada uno con su niño.

Al final de la proyección Gabriel nos contó cómo fueron surgiendo estas historias, que empezó a grabar con la cámara prestada de un amigo y más tarde comprándose él un equipo para llevarlas a cabo y contando con la colaboración de amigos y alumnos de su escuela.

Todos los participantes quedaron encantados con el evento y muchos de ellos tuvieron la oportunidad de conocer por primera vez el proyecto de los Cines Zoco.