Recibimos en Cines Zoco a Javier Asenjo, distribuidor de Elamedia, y a Ramón Pernas, periodista y escritor gallego, que nos presentaron el documental Trinta Lumes y, después de la proyección, mantuvieron un interesante coloquio con nuestro público.

Primer largometraje de Diana Toucedo como directora, hasta ahora montadora y guionista, participando ya en 16 montajes de películas. Cuenta también con una larga experiencia en el mundo de los cortometrajes, como directora o editora. En Trinta Lumes además de directora, es autora del guiónn y también del montaje, junto a Ana Pfaff.

El argumento nos traslada a una Galicia, bella y dura, en la que Alba, de 12 años, desea descubrir lo desconocido, misterioso y fascinante de la muerte. Junto a su mejor amigo, Samuel, entran en casas abandonadas, recorren pueblos destruidos y se adentran en el interior de unas montañas que esconden otro mundo paralelo. Un viaje que parte de la inocencia para descubrir el misterio de la lucha entre la vida y la muerte. Un relato entre el documental y la ficción que transcurre en una aldea de Galicia donde "la vida no se acaba, sino que se transforma en otra cosa". El film acompaña a los habitantes de una aldea en la Sierra de O Courel (Lugo) en sus rutinas diarias. El espectador se adentra en un mundo con fronteras difuminadas entre la realidad y la ficción, entre el mundo de los vivos y de los muertos, y la cámara le acompaña en su exploración del "otro lado".

Como señaló Ramón Pernas en el coloquio, el film indaga en la naturaleza de una región proclive a la aceptación de lo sobrenatural como parte de una existencia cotidiana donde meigas y mouras conviven en bosques de castaños con fuegos fatuos y jabalíes. Y habla de umbrales difuminados entre lo real y lo mágico, entre la vida y la muerte.

“Es una película de umbrales y rincones donde pervive la huella de una desaparición o un misterio, Trinta lumes acaba siendo una concisa, poética película de terror ambientada durante los preparativos de la festividad de Todos los Santos, pero no renuncia a ser, a su vez, un documental sobre la numantina resistencia de las vidas en el entorno rural dotado de una verdad que en ningún momento queda comprometida por el fulgor de los fuegos fatuos que puntúan los momentos más enigmáticos de este delicado debut” (Jordi Costa en El País).

Lo mejor de la película es su atrevida y original combinación entre documental y cine fantástico. Las “lumes” del título son más que un “fuego”; son familias que habitan un hogar, lumbres frente a la oscuridad de la casa abandonada. En su singular exploración de la región gallega de O Courel, la directora ha conseguido tender un puente entre el documental y lo fantástico. Es cine sin tiempo. Es cine de hoy que habla de lo que nos sucede con la misma evidencia que se quiere manifiesto de lo que vendrá y memoria de lo que se desvanece. Es cine no tanto de lo que se ve como de lo que se esconde. Es misterio, milagro y revelación. Sugerente y, en efecto, sonámbula.

Para finalizar Javier Asenjo nos contó que se había enamorado de esta película nada más verla y que apostó por ella para arrancar su nueva aventura como distribuidor.