El jueves 23 de mayo nos visitó el director Luis Trapiello con su película Enterrados y después de la proyección mantuvo un coloquio con nuestros espectadores. Vino acompañado del productor Rafael Álvarez, la actriz Paula Prendes y de gran parte del equipo.  

La cinta narra la historia de cinco mineros cautivos en una galería a 600 metros de profundidad tras producirse un gran derrumbe en una mina de Asturias. Daniel (Joaquín Furriel) queda atrapado junto a un grupo de compañeros en el hueco de la galería. No tardan en asimilar que se encuentran solos y que ellos mismos son los que tendrán que poner todos los medios para encontrar una forma de salir.

Trapiello ha escrito y dirigido una ficción apegada al terruño gracias a los actores de reparto asturianos, de solvencia contrastada. Estructurada a través de saltos en el tiempo que condicionan el presente de los enterrados, añadiéndole, además, componentes oníricos a la historia. Está protagonizada en sus principales papeles por Joaquín Furriel, José Antonio Lobato, Candela Peña, Manuel Pizarro y Paula Prendes.  

El director ha regresado a los yacimientos de su Mieres natal para rodar este film que pivota entre géneros como el drama, el terror o el suspense. Apoyado en un guión propio que puede recordar antiguas noticias de mineros perdidos o sepultados, el cineasta despeja los argumentos sociales, políticos o críticos para sumergir tanto al reparto como a los espectadores en una historia de supervivencia, presentada con pulso firme, concisión y un enunciado directo al inicio. Desde el inquietante contrapicado encuadrado desde la cesta del ascensor, mostrando los cables que sostienen y mueven los engranajes durante la vertiginosa bajada a las profundidades, seguido por el plano fijo de tres hombres silenciosos en el elevador, una imagen mantenida con el descenso durante más de un minuto, bajando en el elevador.

El desarrollo formal se refuerza por una banda sonora musical a cargo del compositor Ernesto Paredano. Unida esta música al trabajo de sonido directo y efectos sala que consiguen un ambiente prácticamente orgánico, siempre hostil para las cinco víctimas. El trabajo de fotografía sintoniza perfectamente con la sugestión de todas las pistas sonoras, cuidando los encuadres en un formato ancho que usa bien la proporción de pantalla.

Enterrados ganó el premio RTPA en la edición de 2018 del FICX al mejor largometraje asturiano, aunque su mejor galardón es la oportunidad de poder ver en salas una coproducción hispano-argentina que se desmarca de tendencias actuales, más cercana a la textura del cine español de los años setenta, realizado con la coherencia audiovisual de un cineasta que no renuncia a ningún elemento técnico o artístico que sea provechoso para la película. Una forma de hacer cine que merece la pena retomar en el panorama cinematográfico contemporáneo.

Durante cien minutos, el espectador irá armando las piezas de un rompecabezas que cobra un nuevo sentido en el momento en que una serie de recursos inesperados, dentro de un drama humano, comienzan a hacer acto de aparición.

El director nos dejó este mensaje al finalizar el coloquio con nuestros espectadores:

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