El jueves 16 de mayo nos visitó Paloma Zapata para presentar Peret, yo soy la rumba y dialogar con nuestros espectadores después de la proyección. Un documental muy bien realizado y muy interesante sobre la trayectoria del inventor de la ruma catalana.

De los corrales de Mataró a los escenarios de medio mundo, la aventura artística y personal de Peret, el artista qué con un poco de mambo, un chorro de tanguillo y una pizca de rock creó la rumba catalana. 50 años después del éxito de Borriquito, los nietos del maestro protagonizan un retrato íntimo de la familia, y de la creación del único género musical nacido en la calle en Europa durante el siglo XX, con Andreu Buenafuente como narrador.

El título no da lugar a equívocos: éste es un retrato íntimo y a la vez un homenaje a Pere Pubill Calaf, Peret para el mundo entero, el rey de la rumba catalana para la historia. Con la complicidad de sus nietos y de amigos como Petitet, Justo Molinero e incluso su sastre favorito del barrio de Sant Antoni, el documental relata muy de cerca la “vida de película” de Peret a base de charlas hogareñas y de sobremesa en el bar, así como gran cantidad de material de archivo e incluso divertidas dramatizaciones. De los corrales de Mataró (“donde solo había ratas y hambre”) a la calle de la Cera del Raval; de los años mozos entre prostitutas, partidas de cartas y venta ambulante a los bolos para los turistas de Calella; de la invención de una nueva y juerguista rumba gitana que bebía de Pérez Prado y Elvis (muy diferente a la rumba flamenca que hacían los demás) al campanazo con Borriquito y las giras internacionales junto a sus fieles palmeros, el Toni y el Huesos; de la actuación forzosa en Eurovisión a su largo retiro para convertirse en pastor evangelista y su sonado retorno junto a Los Amaya y Los Chipén. Dios, la familia y la rumba es el triunvirato que preside una película que no rehúye explicar la amargura con la que Peret vivió la absurda polémica por la paternidad de la rumba catalana con la que algunos querían enfrentarle a Antonio González, "El Pescaílla". Ni describir una personalidad compleja, fruto de la tensión entre mundo gitano y mundo payo, entre pobreza y riqueza, entre verdad y picaresca.

La directora ha estrenado recientemente éste, su segundo documental. Antes dirigió Casamance, un recorrido musical por Senegal guiado por el cantautor Depedro. Además de ser responsable de decenas de videoclips de conocidos artistas nacionales e internacionales y ya había trabajado con un tema de Peret (El muerto vivo). Así empezó su relación con el rey de la rumba catalana.

La idea del documental surgió cuando Santa, una de las nietas de Peret, llamó a la directora porque estaba buscando a alguien que le ayudara a contar la historia de su abuelo. Siempre ha existido una gran controversia sobre quién creó la rumba catalana, si fue Peret o El Pescaílla, y Santa quería aclarar ese tema. La directora le propuso recorrer toda la trayectoria del artista. Descubrió cómo el artista nació muy pobre y acabó siendo muy rico. La controversia viene del desconocimiento, no de los artistas. Santa le permitió introducirse dentro de la familia, y le dieron total libertad a la hora de rodar este documental.

En el coloquio nos contó que la gente se sorprende porque no saben si hablaba o no catalán, o ni siquiera que era gitano. Pertenecía a una comunidad con una identidad muy fuerte y de ahí venía su música. Es el creador de todo un género musical, la rumba catalana, y como personaje era muy peculiar, tenía gran cantidad de anécdotas. Era muy divertido, inteligente y sabio.

Al finalizar el coloquio la directora nos dejó el siguiente mensaje:

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