El 25 de enero de 2026 tuvo lugar un nuevo cineforum de Pórtico de la Cultura con la proyección de la película «Los domingos» y coloquio posterior con la participación de Víctor Guedán, doctor en Filosofía y presidente de Pórtico de la Cultura.

“Hay un estado de ánimo que las personas religiosas conocen, pero no el resto […] el sentimiento religioso constituye una adición absoluta a la esfera de la vida.” (William James, padre de la psicología norteamericana)
Concha de Oro en el último Festival de San Sebastián, en Los domingos, la directora vasca Alauda Ruiz de Azúa (1978) ha seducido a crítica y público con su aproximación rigurosa y delicada a la vocación religiosa de clausura y a las causas de todo orden que la alimentan. ¿Adoctrinamiento? ¿Presión social e influjo cultural? ¿Experiencia inefable? ¿Huida emocional? Quizá todas y ninguna.

Crónica de Eduardo Lacambra
«Los domingos» relata las vivencias de una adolescente de 17 años, Ainara, que tiene una vocación religiosa para entrar en un convento de clausura. Este hecho desencadena una serie de reacciones, tanto en su familia y en sus amistades, como en su entorno religioso. Estas actitudes alternan entre la petición de que reconsidere su postura hasta conocer más mundo, representada por su tía Mayte, o más de aceptación (quizás dejadez), como la adoptada por su padre. Las actitudes presentes en el mundo religioso son de ánimo para seguir adelante con su decisión.
Asisto a la proyección del filme dentro del Ciclo Fórum organizado por la Asociación Cultural «Pórtico de la Cultura» en colaboración con los cines Zoco Majadahonda, para lo cual se cuenta con la asistencia de Víctor Guedán, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y fundador de la asociación.
Es de agradecer estas iniciativas que te permiten disfrutar en mayor grado de un filme, tanto por los participantes invitados como por el debate que se genera.
RESEÑA
Esta es una excelente película con una magnífica interpretación de todo el elenco, en especial de la protagonista, Ainara, con una contención emotiva reseñable, y de la tía Mayte, que te hace plenamente partícipe de su personaje. No obstante el resto de actores hacen una destacada y creíble interpretación, lo cual habla además de la buena dirección.
Destaca la música del filme, siendo esta la del coro en que participa Ainara, que se aprovecha para desarrollar el argumento. Un acierto.
Es una película que absorbe, y que te vincula a la trama, bien apoyando la decisión de la chica, o bien oponiéndose a ella. Este hecho se observó en el debate, con posiciones encontradas, si bien eran mayoritariamente favorables a retrasar su ingreso en el convento hasta haber visto más mundo.
He de decir que es una película que genera más preguntas que respuestas, tal como se mostró en el debate, para lo cual se contó con la ayuda de Víctor Guedan para abrir perspectivas. Voy a reseñar algunas de las que me parecen más importantes.
¿Está capacitada una joven de 17 años para tomar una decisión tan trascendente como ingresar en un convento de clausura?
Es una pregunta muy interesante, más en un mundo en que cada vez se toman decisiones más precoces, en cuanto a sexualidad por ejemplo, con una información que nos rodea abrumadora.
En el filme, como era de esperar, el mundo religioso afirma que la joven (pese a los conflictos personales que tiene, pues su madre falleció de niña), puede perfectamente escuchar la llamada del Señor y tomar la decisión de forma adecuada. Frente a ella está la postura de la tía Mayte de esperar para conocer otras alternativas antes de dar ese importantísimo paso (posición con la que personalmente me siento identificado).
Víctor Guedan para analizar la posición de Ainara y de otros personajes se refiere a autores de la corriente del pragmatismo, como puede ser el psicólogo estadounidense William James (autor de Las Variedades de las experiencias religiosas, 1912), o Richard Dawkings (autor de El gen egoísta, 1975).
Se puede plantear que la postura pragmática es la que puede producir mayor felicidad a la joven, y si esta es la de la vocación religiosa habría que aceptarla. Desde luego en la película se muestra a una Ainara feliz y satisfecha con su decisión. Esta visión es la que parece adoptar el padre de ella aceptando su precoz vocación sin mucha oposición (aunque tal como expone la película, también le facilita la resolución de sus problemas económicos y le quita una responsabilidad).
¿Es de alguna forma la vida religiosa superior a la laica?
Una exposición muy interesante es la que realiza Víctor Guedan en base a lo expuesto por Soren Kilkegaard (autor de Temor y temblor, 1843). Explica que se pueden establecer tres niveles de comprensión de la realidad, de acuerdo al estado en que una persona se encuentre, el del hombre estético, el del hombre ético, o el del hombre religioso (el de mayor nivel, y en el hay una confianza total en los designios de la divinidad).
Con independencia de cómo se defina cada nivel, parece lógico que existan, tal como ocurre en el mundo matemático, en el que es imposible la comprensión de unas integrales para quien no sabe multiplicar.
Plantea el doctor como hipótesis que una persona que esté en el nivel religioso, el máximo, como Ainara, difícilmente va a ser comprendida por otra como su tía, que está en un nivel inferior, en el ético. Así tendría sentido el silencio en la respuesta de Ainara a las preguntas que le hace, pues no la entendería.
No obstante lo importante en mi opinión es definir cuáles son los niveles de comprensión, pues difieren las conclusiones obtenidas.
¿Existe sesgo en el filme hacia la vida religiosa o hacia la laica?
Tal como se manifestó en el debate se considera que la película trata con respeto ambas posturas (hay que señalar que la directora se define como agnóstica), si bien se señala que puede haber un sesgo favorable a la opción religiosa dado que se presenta siempre a los miembros que optan por esta opción de una forma armoniosa, frente a los que llevan una vida laica, llena de intereses personales y conflictos relacionales.
Aunque también se podría plantear, y así lo expresa en la película Mayte, que la vida real es así, y que renunciar a dichos conflictos por optar por la experiencia religiosa, podría ser también renunciar a vivir.
¿Existen las experiencias místicas como la que tiene Ainara?
Parece que de acuerdo a lo indicado en multitud de culturas sí existen, pudiéndose trascender la realidad y conectar con algo superior. Desde luego solo quien las haya experimentado lo puede afirmar.
Otro debate que se puede plantear es si son reales o fruto de una alucinación. Víctor Guedan trae a autores que afirman que estas experiencias corresponden a personalidades del tipo excepcional o excéntrica, mientras que otros hablan de inestabilidad nerviosa, de un trastorno psicológico o incluso que son debidas al uso de plantas alucinógenas (hecho que se le atribuye por ejemplo a las visiones de Santa Teresa de Jesús).
Difícil dar un veredicto, pero personalmente creo que existen, aunque siempre serán de difícil demostración.
¿Es la vida contemplativa una práctica espiritual conforme a las enseñanzas de Jesús?
Víctor trae cifras indicando como este tipo de vida contemplativa se observa actualmente en España por unos 7600 mujeres y unos 1600 hombres, cifras considerables.
En mi opinión evidentemente la vida contemplativa parece una práctica espiritual, pero viendo lo que expone Jesús en los evangelios se puede cuestionar, empezando por su propia experiencia vital, claramente activa, o en sus peticiones a sus seguidores que no escondan al mundo la luz que han de transmitir (Mt 5.13-16), o de que recorran los caminos de Israel curando enfermos, expulsando diablos, o resucitando muertos (Mt.5. 10-15). Quizás este tipo de vida, desarrollada en un convento de clausura, fuera aceptable como una preparación para una experiencia activa.
Evidentemente quienes la eligen tendrán sus argumentos, y es perfectamente respetable.
CONCLUSIÓN
«Los domingos» es una película muy interesante, con un sólido argumento que te permite aproximarte a la vida religiosa contemplativa desde una original perspectiva, que cuenta con una magnífica interpretación y dirección, y que abre múltiples interrogantes a quienes la contemplen sobre nuestras elecciones y decisiones vitales.
Recomendable verla y debatir sobre ella.
Texto: Eduardo Lacambra, escritor y miembro del equipo de Eventos de Cines Zoco


