Der Fliegende Höllander (El Holandés Errante) de Richard Wagner es una obra maestra de la época romántica, una apasionante exploración del amor, la muerte, la pureza y la perdición. En esta producción de Álex Ollé (La Fura dels Baus), el conflicto entre el bien y el mal es un reflejo de un alma atormentada y prisionera.
El holandés, condenado a navegar en un océano infinito hasta el fin de los tiempos, solo desea liberarse de su barco condenado y regresar a su vida en tierra. El mar, infinito y trascendente, se convierte en una poderosa metáfora de los últimos límites impuestos al hombre.
Una obra cargada de simbolismo, cuyo tema central es la redención a través del amor de una mujer: en la promesa de fe de la joven Senta, el capitán reconoce su salvación. Por su parte, Senta se abandona a un destino con el espectro sin nombre.
La ópera encuentra un intenso reflejo en su partitura, que posee todos los ingredientes de lo que iba a ser la madurez artística de Wagner.
