Domingo, 15. Diciembre 2019 - 18:00

Opera en dos actos

Cantada en alemán

 

Desde el Festival de Bregenz

Grabada en Julio de 2013

 

Duración: 149 min

ACTO I: 1h 11 min | ACTO II: 1h 18min

 

EQUIPO CREATIVO

Director musical                                                  Patrick Summers

Director                 de escena                                             David Pountney

Escenografía                                                        Johan Engels

Vestuario y diseñador de muñecas                 Marie-Jeanne Lecca

Iluminación                                                          Fabrice Kebour

Coro                                                                      Prague Philharmonic Chorus
Orquesta                                                              Vienna Symphony Orchestra
 

EQUIPO ARTÍSTICO

Sarastro                                                                Alfred Reiter

Tamino                                                                  Norman Reinhardt

Reina de la Noche                                              Ana Durlovski

Pamina                                                                  Bernarda Bobro

Papageno                                                             Daniel Schmutzhard

Papagena                                                             Dénise Beck

 

 

EL FESTIVAL DE BREGENZ

 

Fundado en 1946, el Festival de Bregenz es un festival de artes escénicas que tiene lugar todos los meses de julio y agosto. El escenario principal, llamado Seebühne (escena flotante) está sobre el agua a las orillas del lago Constance y consta de 7.000 butacas. En esta localidad extravagante, el lago a menudo se convierte en una extensión del escenario, donde tiene lugar las producciones de óperas más innovadoras e únicas del momento. David Pountney es el director artístico del festival desde 2003.

PRESENTACIÓN

Tres enormes “perros-dragones” lanzallamas de 27 metros, el vestido de la Reina de la Noche que bate todos los records, tres criaturas míticas para las tres damas operadas por muñecas, y docenas de artistas corriendo por escena: en este espectáculo de David Pountney para el Festival de Bregenz que ofrece "unos de las producción de más alto calibre" (Neue Zürcher Zeitung), mientras ofrece nuevas respuestas a las cuestiones eternas que plantea The Magic Flute. El periódico Kurier dijo que se trataba de “un cuento explosivo", y Die Welt añadió "tan colorido como inteligente.

El esamble vocal tampoco deja nada que desear: Ana Durlovski (elegida como Cantante del año por la revista Opernwelt) es tan cautivadora como al Reina de la Noche con sus "perfectas coloraturas" (Der Standard), mientras que Norman Reinhardt canta un "extraordinario Tamino" (Deutschlandradio) y Eike Wilm Schulte es un lujoso casting como Segunda Knight. Patrick Summers dirige la pieza de Mozart con la impecable Orquestra Sinfónica de Viena.

 

SINOPSIS

Acto I

Escena I: En las Tierras Rocosas

El príncipe Tamino llega hasta tierras rocosas perseguido por una serpiente. Ha perdido su arma y ruega por su vida hasta que se desmaya ("Zu Hilfe! Zu Hilfe!"). Pero enseguida es salvado por las Tres Damas (Die Drei Damen), que matan al monstruo. Al ver al joven se enamoran de él, pero le abandonan con la promesa de volver de nuevo. Tamino se despierta, aturdido, junto a la serpiente, cuando oye un silbar. Papageno, un ser mitad pájaro y mitad persona, con una gran jaula a sus espaldas, se le acerca cantando ("Der Vogelfänger bin ich ja").

Cuando Tamino habla con él le pregunta quién es. Es el pajarero de la Reina de la Noche (Die Königin der Nacht), quien le da comida a cambio de pájaros. Hablando, Tamino cree que Papageno mató a la serpiente y lo salvó. Papageno sobre esto no le dice nada. En este momento se oye la voz de las Tres Damas que, al ver que Papageno ha mentido, le cierran la boca con un candado de oro. Al dirigirse a Tamino, le entregan un retrato de una bella joven. Si él no permanece indiferente, fama, honor y felicidad le darán por recompensa.

En la intimidad, Tamino muestra con su canto cuánto le gusta ella ("Dies Bildnis ist bezaubernd schön"). No sabe quién es la retratada, pero sabe que le enamora.

Las Tres Damas aparecen ante Tamino y le dicen que la Reina escuchó su canto y ha querido que sea él quien rescate a su hija. Es Pamina, la hija de la Reina de la Noche, y está secuestrada por un demonio llamado Sarastro, que vive en un castillo muy bien vigilado. Entonces, decidido, Tamino se propone salvar y liberar a Pamina. De repente se oye un trueno y cae la noche. Las montañas se abren dando paso a la Reina de la Noche, que viene sentada sobre un trono de estrellas, haciéndose la oscuridad detrás de ella. En su delicada y completa aria de tres tiempos distintos ("Oh zittre nicht, mein lieber Sohn!") persuade a Tamino para que la rescate y, a cambio, dejará que se quede con ella para siempre. Después de esto, la Reina se retira entre las montañas y el día se hace de nuevo.

Tamino, pensando en soledad si lo que ha visto es cierto, se encuentra con Papageno en el camino, que no puede hablar por el castigo ("Hm, hm, hm"). Entonces aparecen las Tres Damas, que liberan a Papageno de su castigo, pero éste no debe mentir nunca más: ¡el castigo debe servir de advertencia! A Tamino le ofrecen una flauta mágica de oro, que modifica el estado de ánimo de aquel que la escuche, hace más feliz a los hombres, al triste le vuelve alegre y al soltero enamorado. Papageno debe acompañar a Tamino, pero éste tiene miedo de Sarastro; abandonaría a Tamino por no ir. Las Damas, para evitarlo, le regalan unas campanillas de plata mágicas que le protegerán con su sonido. Se despiden de ellos diciéndoles antes que, para guiarse y encontrar el castillo, han de seguir a tres muchachos jóvenes, bellos, nobles y sabios.

Escena II: En la Habitación con Jeroglíficos del Palacio de Sarastro

Unos esclavos y Monostatos entran con Pamina, la sujetan y la atan. Esta intenta evitar a Monostatos, quien la acosa y la desea. Se acerca a ella sin saber con qué intenciones ("Du feines Täubchen, nur herein!"). En ese momento entra Papageno, que encuentra a Pamina junto al negro Monostatos. Ambos se asustan por la extraña apariencia del otro, y escapan, pero Papageno regresa y se presenta ante Pamina y le dice que hay un príncipe enamorado de ella que la va a rescatar por encargo de su madre la Reina. Antes de salir, cantan un dúo sobre la necesidad que sienten de amor en las vidas ("Bei Männern, welche Liebe fühlen").

Escena III: En el Bosque ante el Palacio de Sarastro

Tamino es conducido por los tres muchachos hasta el palacio de Sarastro, quienes le dicen que sea firme, paciente y callado. El templo tiene tres puertas: en el medio, la puerta de la Sabiduría, a la derecha, la de la Razón, y a la izquierda, la de la Naturaleza. Entra por la puerta de la Sabiduría porque las otras le impiden pasar, Atrás! (Zurück!). Se presenta ante él un orador al que le pregunta, pero sus respuestas le crean mucha confusión ("Zum Ziele hin führt dich diese Bahn"). Parece ser que Sarastro no es malvado, según cuenta, que lo que hace es proteger a Pamina, pero que no puede decir más por un juramento. Tamino, que lo que quiere es encontrar a Pamina, empieza a tocar su flauta, cuyo sonido atrae a los animales del bosque. Al tocar la flauta se oye la melodía que siempre toca Papageno ("Wie stark ist nicht dein Zauberton").

Pamina y Papageno buscan también a Tamino y oyen su flauta. Monostatos, al oír a Papageno, aparece e intenta atraparles. Llama a sus esclavos, que vienen con cadenas, pero Papageno utiliza el regalo de las Tres Damas y con sus campanillas les detiene y les hace bailar y cantar ("Schnelle Füße, rascher Mut" y "Das klinget so herrlich").

Ahora se oyen trombones y Sarastro es anunciado por un coro invisible ("Es lebe Sarastro, Sarastro lebe!"). Entra de forma triunfal, con sus sacerdotes y montado en un carro tirado por seis leones. Pamina le implora que le perdone su huida; ella quería escapar de Monostatos, quien le estaba acosando. Sarastro todo esto ya lo sabía, y sabe además que está enamorada de Tamino. Si sigue con su madre perderá su felicidad, dice Sarastro, ese es el motivo de su secuestro, la Reina no debe cumplir ya la función de madre, sobrepasa la esfera que le corresponde.

Tamino entra sujetado por Monostatos y los dos jóvenes se reconocen y pronto se abrazan fuertemente, lo que provoca la furia de Monostatos, que los separa inmediatamente y ruega a su señor que los castigue. Sarastro, imparcial, sentencia un castigo de setenta y siete azotes, pero sobre Monostatos, al cual se lo llevan sus sacerdotes. Para terminar, ordena que acompañen a Papageno y a Tamino al templo de las pruebas, con las cabezas cubiertas con sacos, para ser iniciados.

Acto II

Cuadro I: Un bosque con palmeras

 

Sarastro y sus sacerdotes, en procesión solemne, se reúnen en su templo ("Ihr Eingeweihten der Goetter Isis und Osiris"). Debaten la posibilidad de acoger a Papageno y a Tamino e iniciarlos en sus prácticas. Todos aceptan la propuesta, pero deberán ser virtuosos y superar una serie de pruebas. En este momento canta Sarastro el aria con coro ("O, Isis und Osiris") rogando a los dioses que los fortalezcan con virtudes y los acojan en caso de que deban morir.

Cuadro II: En una sala, de noche, con tormenta

 

Tres sacerdotes conducen a Tamino y a Papageno hasta la sala donde se harán las pruebas, y les quitan los sacos. Tamino y Papageno entablan una conversación en la que suenan unos truenos que atemorizan a Papageno. Después entran unos sacerdotes con antorchas, con los cuales Tamino sentencia que estaría dispuesto a dar su vida por la amistad y el amor y someterse a pruebas por ello. Sobre esto Papageno no está muy de acuerdo. Él es un hombre primitivo (Ich bin so ein Naturmensch) y hasta que no le aseguran una mujer joven y bella, a Papagena, no acepta. Pero debe prometer no hablar con ella si la ve. Tienen que permanecer en silencio, y no hablar con ninguna mujer. En este dúo se detallan las principales motivaciones de la prueba ("Bewahret euch vor Weibertuecken").

 

Los tres sacerdotes abandonan la sala y les dejan en la oscuridad. En ese momento aparecen Las Tres Damas del suelo y cantan el quinteto ("Wie? Wie? Wie?"), que los intentan convencer de que ese no es un buen lugar. Papageno no para de preguntar a Tamino si lo que dicen es verdad, pero Tamino, que es fuerte, no piensa en lo que puedan decir. Ellas insisten en que la Reina de la Noche se dirige hacia el templo, mientras que Papageno se desmaya. Pero se oye a los sacerdotes, que las expulsan hasta que desaparecen en el suelo. Entran estos y se llevan a Tamino. A Papageno le hacen levantarse para poder seguir guiándolo.

Escena III: Un jardín

Pamina duerme bajo la luz de la luna. Entonces entra Monostatos y canta su aria sin que nadie lo vea ("Alles fühlt der Liebe Freuden"), en la que se lamenta de su posición comprometida. No puede amar a un ser tan hermoso como la luna porque lo negro es feo. Se acerca a Pamina, pero la Reina de la Noche surge del suelo. Pamina se despierta y Monostatos se esconde. La Reina se enfurece al ver que Tamino se ha puesto del lado de Sarastro, y pide venganza por ello. En el aria más famosa de la ópera ("Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen") expresa que se siente engañada y obliga a Pamina que mate a Sarastro, amenazándola con abandonarla para siempre. Le da el cuchillo a su hija para que asesine a Sarastro y se marcha enfurecida. Monostatos sale de su escondite y decide vengar a Sarastro pidiendo que se case con él, pero Pamina se niega. Llega Sarastro para consolar a Pamina y tomar justicia, a la manera que se tiene dentro de esos muros, que no conocen venganza ("In diesen heil'gen Hallen").

Escena IV: En la sala de las pruebas

 

Mientras, Tamino y Papageno siguen superando las distintas pruebas impuestas. En este momento se enfrentan a la prueba del silencio, pero Papageno no calla. Surge del suelo una mujer vieja y fea que ofrece agua a Papageno, que no para de hablar con ella y descubre que tiene 18 años y dos minutos, y además tiene un amante, el mismo Papageno. Cuando va a preguntar el nombre de la anciana, un trueno suena y la vieja desaparece. Los muchachos llegan para traerles comida y sus instrumentos. Entregan a Tamino su flauta y a Papageno sus campanillas, y desaparecen. Tamino toca la flauta mientras Papageno come y bebe. Aparece Pamina al sonido de la flauta, que, al no obtener respuesta alguna por parte de Tamino, piensa que no le quiere y, muy herida, canta su bellísima aria ("Ach, ich fühl's, es ist verschwunden"). Es el momento más solemne de toda la obra.

 

Escena V: Una gran sala abovedada, en el interior de una pirámide

 

Sarastro, junto con el coro de los sacerdotes, inician un ritual ("O, Isis und Osiris, welche Wonne"). Se trata de uno de los pasajes corales más representativos de la época. Tamino, frente al gran sacerdote, escucha sus palabras. Entonces entra Pamina con un saco en la cabeza acompañada por los sacerdotes junto a Tamino. Sarastro le quita el saco. No cesa de preguntar por Tamino, que está a su lado, pero Tamino no habla con ella. En este trío se relata la historia ("Soll ich dich, Treuer, nicht mehr sehn?"). Han de separarse y los dos lo aceptan porque les prometen que volverán a encontrarse.

 

 

Escena VI: Jardín pequeño

 

Papageno está solo y perdido en la sala donde se realizan las pruebas. No encuentra la salida, siempre le dicen Atrás! (Zurück!). Al acercarse a un sacerdote, éste le reprocha que su comportamiento merece un castigo, pero los dioses, benignos, lo perdonan. A cambio nunca sentirá las alegrías de los iniciados. Papageno se conforma con un vaso de vino, que le es concedido, y con una muchacha ("Ein Mädchen oder Weibchen wünscht Papageno sich!") que le haga caso y le quiera. Cantando, encuentra a su mujer, pero es la misma anciana que le pide su eternidad. Él accede con desgana porque, si no, vivirá encarcelado sin una amiga y sin vivir en el mundo que tanto le gusta. En ese momento, ella se convierte en una hermosa joven, Papagena, pero la pierde porque se acerca un sacerdote; aún no es digno de ella, le dice. Papageno se hunde en la tierra porque no quiere hacer caso al sacerdote.

 

Escena VII: Un jardín

 

Los tres muchachos anuncian la llegada de la mañana y hablan de Pamina ("Bald prangt, den Morgen zu verkuenden!"). Pamina, al creerse rechazada por Tamino, decide suicidarse. A punto está, pero los jóvenes genios la salvan a tiempo y le piden que tenga paciencia (Ha, Unglückliche, halt ein!).

 

Escena VIII: Dos montañas, una arroja fuego y la otra agua

 

Dos hombres con armadura traen a Tamino para que supere las pruebas de agua y fuego. Antes de la prueba, Pamina aparece dispuesta a verle ("Der, welcher wandert diese Strasse voll Beschwerden"). Deciden que, como Pamina no teme a la muerte, es digna de ser iniciada. Ambos se dan la mano. Tamino toca la flauta para poder atravesar la columna de fuego. Entran y salen de ésta. Tamino vuelve a tocar la flauta y se dirigen a la montaña, que arroja agua. Entran y salen de ésta. Aparece después la entrada a un templo muy iluminado, dentro del cual se oyen gritos de triunfo y alegría por la pareja ("Tamino mein! O welch ein Glück" y "Wir wandelten durch Feuergluten").

 

Escena IX: Pequeño jardín

 

Papageno, al ver que ha perdido a Papagena, la busca desesperadamente cantando y tocando su silbato ("Papagena, Papagena! Weibchen! Täubchen!"). Decide ahorcarse. Con una cuerda, se acerca a un árbol. Pide que se apiaden, pero no se oye nada. Resignado, se dispone a colgarse. Los tres muchachos le detienen y le aconsejan que toque sus campanillas. Es el famoso dúo donde se encuentra con su amada Papagena, con la que decide tener muchos hijos Papagenos ("Pa-Pa-Pa-Papagena!").

 

Escena X: Subterráneos del templo

 

La Reina de la Noche, junto con Monostatos, quien se le ha unido, surgen del suelo y en silencio ("Nur stille, stille, stille, stille!") intentan atacar el poder de los sacerdotes y de Sarastro entrando en el templo. La Reina le ha prometido a Monostatos su hija y este le enseña el camino. Se oyen ruidos. Son los sacerdotes, que los vencen con truenos y rayos. La Reina de la Noche y Monostatos son expulsados y se los traga la tierra. Sarastro convoca el reino de la luz y el reino de la verdad. En el coro final ("Die Strahlen der Sonne vertreiben die Nacht") se canta a la belleza y a la sabiduría que han sido coronadas para siempre en aquel bello lugar.

 

8 euros socios. 9 euros, mayores de 60 y menores de 30. 10 euros entrada general
Jueves, 26. Diciembre 2019 - 18:00

Opera de Paris (Opéra Bastille)

En Directo en Cine el 8 de Diciembre, 2016 a las 7:15pm (hora de París)

Ballet en 4 Actos

Duración total: 2h 50min aprox, incluye una introducción de 15 minutos y un entreacto de 25 minutos

 

EQUIPO CREATIVO

Coreografía                          Rudolf Nureyev

Basada en la coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov

Director Musical                  Vello Pähn

Escenografía                         Ezio Frigerio

Vestuario                              Franca Squarciapino

Diseño deluces                    Vinicio Cheli

Director de vídeo                François Roussillon

 

Estrellas, Primeros Bailarines y Cuerpo de Ballet

Orquesta de la Ópera de París

Presentado por Aurélie Dupont, Directora de Ballet de Opéra National de Paris.

               

PRESENTACIÓN

Basado en la antigua mitología eslava y nórdica, donde el destino a menudo nace de las misteriosas fuerzas de la naturaleza, el Lago de los Cisnes se ha convertido en una leyenda por derecho propio. El primer ballet de Tchaïkovski está impregnado de un profundo sentido de la nostalgia, haciéndose eco de la propia experiencia del compositor en el amor, tan esquiva como imposible. Sin embargo, el trabajo permaneció incomprendido  hasta 1895 cuando Marius Petipa emprendió su propia interpretación coreográfica. Con la ayuda de Lev Ivanov, Petipa creó figuras majestuosas para el cuerpo femenino de ballet e insufló vida a la bailarina cisne. En la versión "freudiana" de Rudolf Nureyev, concebida para el Ballet de la Ópera de París en 1984, el Príncipe Siegfried, manipulado por el malvado Rothbart, evita la realidad del poder y del matrimonio para refugiarse en sus sueños, donde se le aparece un lago mágico que simboliza el amor idealizado. Nureyev equiparó el papel del príncipe al de la heroína, dándole una dimensión psicológica más profunda, optando por dar a este magistral ballet de acción un desenlace trágico más en sintonía con su sustancia musical.

 

SINOPSIS

Acto I

El príncipe Siegfrid celebra su vigésimo primer cumpleaños con todo esplendor. Las diversiones son interrumpidas por la Reina madre de Sigfried, que se preocupa por el estilo de vida despreocupado de su hijo. La Reina recuerda a su hijo que la noche siguiente deberá escoger una esposa durante el baile real. Esto causa una gran melancolía en Sigfried ya que no puede casarse por amor. Al caer la noche, ve una bandada de cisnes volando por encima y sugiere una partida de caza. Sigfrido y sus amigos toman sus ballestas y parten en busca de los cisnes.

Acto II

El Lago de los Cisnes y sus bordes son el reino del mago Rothbart que reina por encima de la Princesa Odette. Ella y sus compañeras son víctimas de un terrible hechizo lanzado por el malvado Rothbart: durante el día se convierten en cisnes y sólo vuelven a su forma humana por la noche. El conjuro sólo puede romperse si alguien que nunca ha amado antes jura amar a Odette para siempre. Siegfrid, enamorado pérdidamente de Odette, jura que será él el que rompa el hechizo.

Acto III

En la corte de la Reina, se celebra la fiesta. Ninguna de las jóvenes casaderas logra cautivar al Príncipe hasta que llega de un noble desconocido y su hija Odile. El Príncipe cree que Odile es su amada del lago. En realidad el noble es el malvado brujo Rothbart que ha transformado a su hija Odile en Odette, para confundir a Siegfrid, ya que es casi idéntica a Odette en todos los aspectos, excepto que viste de negro en lugar de blanco. Hechizado, Siegfrid proclama ante el tribunal que tiene la intención de hacer su esposa a Odile, rompiendo la promesa que le hizo a Odette. Cuando Sigfried se da cuenta de su terrible error, abatido por los remordimientos, corre desesperado hacia el lago.

Acto IV

A las orillas del lago las jóvenes-cisnes tratan de consolar a Odette, pero ella se resigna a la muerte. Aparece Sigfrido implorando su perdón. Ella lo perdona y la pareja reafirma su amor.

Rothbart aparece e insiste en que Sigfrido cumpla su promesa de casarse con Odile, pero este elige morir junto a Odette. Los dos enamorados se suicidan lanzándose al lago. Ese sacrificio de amor rompe el hechizo de Rothbart sobre las doncellas cisnes, haciéndole perder su poder sobre ellas y morir. Al amanecer se ve aparecer sobre el lago los espíritus de Odette y Sigried ya juntos para siempre subiendo al cielo celestial.

8 euros socios. 9 euros, mayores de 60 y menores de 30. 10 euros entrada general
Jueves, 2. Enero 2020 - 18:00

Libreto basado en El cascanueces y el rey de los ratones de E.T.A. Hoffmann adaptado por Alejandro Dumas’ de El cascanueces.

Ballet en 2 actos

Grabado en Abril 2018

Desde la Ópera de Zürich

Duración aproximada 2h15

 

EQUIPO CREATIVO

Director de escena y coreografía                    Christian Spuck

Dirección musical                                               Paul Connelly

Escenografía                                                        Rufus Didwiszus

Vestuario                                                              Buki Shiff

Iluminación                                                          Martin Gebhardt

Dirección del coro                                             Ernst Raffelsberger

 

EQUIPO ARTÍSTICO

Drosselmeier                                                      Dominik Slavkovský

Marie                                                                    Michelle Willems

Fritz                                                                        Daniel Mulligan

Drosslmeiers Neffe / Nussknacker/ Prinz      William Moore

Clown                                                                    Yen Han

Clown                                                                    Matthew Knight

Clown (Akkordeon)                                            Ina Callejas

Prinzessin Pirlipat                                               Giulia Tonelli

Frau Mauserinks                                                 Mélissa Ligurgo

Mausekönig                                                         Cohen Aitchison-Dugas

Schneekönigin                                                    Elena Vostrotina
Schneekönig                                                        Jan Casier

Zuckerfee                                                            Viktorina Kapitonova
Blumenwalzer Solo                                            Anna Khamzina

Blumenwalzer Solo                                            Alexander Jones

 

Producido por Accentus Music

Orquesta sinfónica y coro de Opernhaus Zürich and Philharmonia Zürich

 

PRESENTACIÓN

El Cascanueces es uno de los espectáculos de ballet más populares de todos los tiempos, ya sea por la imaginativa música de Chaikovski o porque instantáneamente nos lleva a la cabeza imágenes de la navidad, los copos de nieve y el vals de las flores. La trama de El cascanueces se basa en una novela de E.T.A. Hoffmann, uno de los escritores más famosos del romanticismo alemán. Si bien el magistral cuento de hadas de Hoffmann salta virtuosamente del sueño a la realidad, en su adaptación como libreto de ballet de Alexandre Dumas y Marius Petipa, perdió gran parte de su oscura fantasía romántica.

Christian Spuck intenta distanciarse de la versión de Dumas y Petipa en su coreografía y pone el origen literario en el corazón de su ballet. Enfatiza la naturaleza fantástica del cuento de hadas original en vez del cuento navideño de la princesa Pirlipat, quien aquí se convierte en el monstruo de las nueces, tal y como escribió ETA Hoffmann. En el escenario de Rufus Didwiszus, el taller del padrino Drosselmeier se convierte en un antiguo teatro de varietés, donde los personajes del ballet cobran vida. La coreografía de Spucks juega con la riqueza de los personajes del cosmos narrativo de Hoffmann y con su humor absurdo y exagerado que los habita, asomándose al oscuro abismo del Romanticismo.

 

SINOPSIS

Acto I

Escena 1: El hogar de los Stahlbaum.

La obra empieza con una obertura en miniatura igual que la suite. La música crea un ambiente de cuento de hadas mediante los registros altos de la orquesta. El telón se abre y muestra la casa de los Stahlbaum en la víspera de Navidad, donde Clara, su hermano Fritz y sus padres decoran el árbol para la fiesta de esa noche con amigos y familia. Las festividades comienzan. Se interpreta una marcha. Cuando el reloj de búho de la abuela da las ocho, un misterioso personaje entra en la habitación. Es Drosselmeyer, un concejal local, mago y el padrino de Clara, que también es un talentoso fabricante de juguetes que ha traído regalos para los niños. Todos están felices salvo Clara, quien no ha recibido un regalo todavía. Drosselmeyer les enseña entonces tres muñecas de tamaño natural que bailan. Cuando terminan su danza, Clara se acerca a Drosselmeyer pidiendo un regalo. Drosselmeyer tiene otro juguete. Es un cascanueces con la forma tradicional de un soldado en uniforme de formación. Clara está encantada, pero su hermano siente envidia y lo rompe. La fiesta termina y la familia Stahlbaum se acuesta. Mientras todos duermen Drosselmeyer arregla el cascanueces. Cuando el reloj toca la medianoche Clara se despierta y ve que su ventana está abierta. De repente, los ratones comienzan a llenar la sala, el árbol de Navidad comienza a crecer y el cascanueces cobra vida. Clara se encuentra a sí misma en medio de una batalla entre un ejército de soldados de jengibre y los ratones dirigidos por el rey de los ratones. Aquí Chaikovski mantiene el clima de miniatura de la obertura, colocando la mayor parte de la música de batalla en los registros altos de la orquesta. El cascanueces aparece para conducir a los soldados de jengibre, a los que se unen soldaditos de plomo y muñecas que sirven como médicos para llevarse a los heridos. Como el rey de los ratones avanza hacia el cascanueces aún herido, Clara le ayuda sosteniendo la cola del rey de los ratones y tirándole un zapato, éste aprovecha la oportunidad y apuñala al rey, que muere.

Escena 2: Un bosque de pinos.

Los ratones se retiran y el cascanueces se transforma en un príncipe. Ambos viajan hacia un bosque de pinos en el que los copos de nieve bailan a su alrededor. Las hadas y reinas bailan para darles la bienvenida. La música expresa las maravillosas imágenes con un coro de niños sin palabras. Cae el telón y termina el primer acto.

En el cuento original de Hoffmann y en las versiones de 1985 y 2001, el príncipe es el sobrino de Drosselmeyer, a quien el rey de los ratones había convertido en un cascanueces. Todos los acontecimientos tras la fiesta de Navidad se solucionan por Drosselmeyer al eliminar el hechizo.

Acto II

Escena 1: El reino de los dulces.

Clara, el cascanueces y Drosselmeyer llegan al reino de los dulces donde los recibe el Hada de azúcar, su caballero y el resto de los dulces. Se suceden una danza española a veces identificada con el chocolate, una danza china relacionada con el té, una danza árabe relacionada con el café y una danza rusa a veces llamada bastones de caramelo (la danza rusa es el Trepak). También Mamá Jengibre y sus polichinelas (bombones o payasos de la corte en la versión de Barýshnikov), las flautas de lengüeta (pastoras de marzipan o mirlitones), el Hada de azúcar y el Vals de las flores. Pero las danzas en el reino de los dulces no siempre siguen el mismo orden. Después de las celebraciones, Clara se despierta bajo el árbol navideño con su cascanueces de madera, alegre por su maravillosa aventura y cae el telón.

8 euros socios. 9 euros, mayores de 60 y menores de 30. 10 euros entrada general