El 28 de marzo de 2026 Cines Zoco Majadahonda registró un lleno total con el estreno de «Altas Capacidades» del director Víctor García León, quien tras la proyección protagonizó un coloquio divertido y cercano con el público.

En un momento en el que la educación se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla de la clase media, Altas capacidades, la nueva película de Víctor García León, irrumpe con una propuesta tan incómoda como necesaria. Presentada en un ambiente cercano y reflexivo, la cinta no tarda en dejar claro que, bajo su apariencia de comedia, late una crítica afilada sobre las aspiraciones sociales y las contradicciones contemporáneas.
La historia, escrita junto a Borja Cobeaga, sigue a una pareja —interpretada con precisión por Marián Álvarez e Israel Elejalde— que se enfrenta a una decisión aparentemente cotidiana: elegir colegio para su hijo. Sin embargo, lo que en principio podría parecer un trámite más se revela pronto como un dilema cargado de implicaciones morales, sociales y económicas. Durante la presentación, García León subrayó que la película nace de experiencias reconocibles, casi universales, y que su intención no es señalar con el dedo, sino invitar al espectador a mirarse en ese espejo. Y lo consigue. A medida que avanza la narración, la risa —frecuente y a menudo incómoda— deja paso a una sensación más inquietante: la de estar asistiendo a algo demasiado cercano. La película pone el foco en lo que el propio director define como una suerte de “turbocapitalismo educativo”, donde la elección de un colegio deja de ser una cuestión pedagógica para convertirse en una estrategia de posicionamiento social. En ese contexto, los hijos corren el riesgo de transformarse en vehículos de proyección, en piezas de un engranaje donde lo importante no siempre es su bienestar, sino el lugar que ocupan —y hacen ocupar— a sus padres.
Lejos de caer en caricaturas, «Altas capacidades» apuesta por personajes complejos, llenos de contradicciones. No hay villanos claros, sino individuos atrapados entre sus principios y sus miedos, entre lo que desean para sus hijos y lo que creen que la sociedad exige de ellos. Esa ambigüedad es, precisamente, uno de los grandes logros de la película. Con un tono que oscila entre la ironía y la incomodidad, la cinta logra algo poco frecuente: hacer reír mientras plantea preguntas difíciles. ¿Hasta qué punto nuestras decisiones como padres son realmente libres? ¿Dónde termina el cuidado y empieza la ambición? ¿Es posible educar al margen de la presión social? Al final, Altas capacidades no ofrecen respuestas cerradas, pero sí deja una certeza: la educación, hoy más que nunca, es también un reflejo de quiénes somos y de quiénes queremos ser. Y en ese reflejo, como sugiere la película, no siempre nos reconocemos del todo.

Coloquio con Víctor García León sobre «Altas Capacidades»
Pregunta: ¿Es verdad que tus padres, como director de cine y cantante, son excepcionales en lo cotidiano?
Víctor García León: “Es verdad que mi padre es director de cine y mi madre es cantante, y todo el mundo piensa que mi madre será la mejor abuela del mundo, que les cantará canciones medievales. No es verdad. Mi madre es una abuela como puede y una madre cualquiera. Los padres famosos también son vulgares en lo cotidiano; la fantasía sobre ellos no siempre coincide con la realidad.”
Pregunta: ¿Cómo se eligió a Juan Diego Botto y al resto del reparto? ¿Hubo casting o los actores estaban pensados desde el guion?
Víctor García León: “Buscábamos un reparto capaz de hacer comedia contra la voluntad, para que el humor surgiera de manera natural. Contratar a buenos actores facilita la interpretación.”
Los protagonistas representan a padres de clase media inseguros, que intentan destacar y proyectar sus expectativas en sus hijos. Alicia quiere ser la “madre ideal” en redes sociales, mientras Gonzalo se debate entre sus principios y la presión social. Su hijo refleja la obediencia y adaptabilidad que exigen sus padres, convirtiéndose en un espejo de la sociedad contemporánea
Pregunta: ¿Cuál es la intención del humor en la película?
Víctor García León: “El humor en Altas Capacidades es inesperado e incluso incómodo. Plantea una comedia que cuestiona lo establecido y permite analizar la realidad incluso en tono trágico. Escenas como la fiesta de cumpleaños con churros o la del niño ejecutor muestran la manipulación parental y la autonomía de los hijos frente a las pretensiones de los padres. El final equilibra comedia, tragedia y crítica social.”
Pregunta: ¿Qué influencias cinematográficas tuvo la película?
Víctor García León: “Nos inspiramos en el cine italiano de los años 50-70, caracterizado por un pesimismo trágico combinado con el disfrute de la vida. También en la tradición española de comedia trágica de Rafael Azcona, que utiliza el humor para analizar la realidad y destensar la tensión.”
Pregunta: ¿Qué reflexiones finales deja la película sobre la educación y la paternidad?
Víctor García León: “Altas Capacidades no ofrece respuestas cerradas, pero plantea preguntas difíciles: ¿hasta qué punto nuestras decisiones como padres son realmente libres? ¿Dónde termina el cuidado y empieza la ambición? La película refleja a la generación de padres actuales: esforzada, involucrada, pero con limitaciones en la comunicación y en la gestión de expectativas. La comedia se convierte en un instrumento crítico y gozoso para examinar relaciones familiares, educación y aspiraciones sociales, dejando al espectador divertido y reflexivo.”
Texto: Clara Quesada, miembro del Equipo de Eventos de CInes Zoco
Fotos y Video: Jesús Escudero, responsable de Eventos en CInes Zoco

Incluimos un video con unos momentos del coloquio y el mensaje que nos dejó el director:




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