El 21 de septiembre de 2026 rendimos homenaje al actor Manolo Solo, fallecido el julio pasado, con la proyección de una de sus últimas películas: «Una quinta portuguesa». A la sesión asistió la directora de la película Avelina Prat quién glosó la figura del actor y mantuvo un maravilloso coloquio con los espectadores.

Una quinta portuguesa: una conversación sobre la identidad, la pérdida y los nuevos comienzos.
La visita de Avelina Prat a nuestro cine convirtió la proyección de Una quinta portuguesa en una ocasión privilegiada para acercarnos al proceso creativo que hay detrás de una película tan delicada como sugerente. Tras el pase, la directora —también autora del guion— compartió con los espectadores algunas de las claves de una historia que, bajo la apariencia de un relato íntimo, abre preguntas sobre la identidad, la necesidad de empezar de nuevo y la posibilidad de encontrar un lugar propio lejos de lo conocido.
Prat explicó que el punto de partida del guion fue una noticia sobre un hombre que había abandonado su vida anterior para comenzar otra, lejos de su entorno. A partir de esa idea, la cineasta se preguntó qué circunstancias pueden llevar a alguien a romper con todo y hasta qué punto es posible reinventarse. La película transforma esa premisa en el recorrido de Fernando, un profesor cuya vida queda desarbolada y que acaba asumiendo otra identidad en una quinta portuguesa. Más que ofrecer respuestas cerradas, la narración invita a acompañar sus dudas y a observar cómo el contacto con otras personas puede abrir caminos inesperados.
Uno de los momentos centrales del coloquio fue la conversación sobre Manolo Solo, actor protagonista de la película, al que quisimos dedicar un reconocimiento especial tras su reciente fallecimiento este pasado verano. La directora comentó que pensó en él mientras escribía el personaje, después de haber trabajado juntos años atrás. Su elección no fue, por tanto, una decisión de última hora: la presencia de Solo fue dando forma al protagonista desde la escritura. Su interpretación, contenida y llena de matices, sostiene el relato sin subrayados y transmite con especial hondura la fragilidad de un hombre que apenas sabe cómo seguir adelante.

También se habló del tono de la película y de la importancia de los silencios. Prat señaló el trabajo compartido con los intérpretes para construir relaciones que avanzan mediante la escucha, las pausas y los gestos, más que a través de explicaciones explícitas. Esa apuesta por la contención resulta una de las grandes virtudes del filme: el espectador dispone de espacio para mirar, interpretar y completar emocionalmente aquello que los personajes no dicen. Junto a Solo, la presencia de Maria de Medeiros aporta al relato una mezcla de misterio, calidez y extrañeza que enriquece el encuentro entre dos personas marcadas por sus propios pasados.
La dimensión portuguesa de la película ocupó igualmente parte del diálogo. La directora explicó el sentido narrativo de trasladar la historia a un país cercano y, al mismo tiempo, capaz de ofrecer al protagonista la distancia simbólica que necesita para desaparecer y ensayar otra vida. La coproducción entre España y Portugal se tradujo también en un trabajo compartido entre equipos y profesionales de ambos países, ensalzando el trabajo de la actriz portuguesa María de Medeiros, así como en el rodaje en localizaciones reales portuguesas. Lejos de funcionar como un simple decorado, el paisaje rural, la quinta y el cambio de lengua y de costumbres contribuyen a crear una atmósfera de extrañamiento y acogida a la vez.
El encuentro terminó dejando la impresión de haber descubierto nuevas capas de una película que confía en la inteligencia y la sensibilidad del público. Una quinta portuguesa destaca por la sobriedad de su puesta en escena, la precisión de sus interpretaciones y la manera en que convierte una historia singular en una reflexión abierta sobre quiénes somos y quiénes podríamos llegar a ser. Agradecemos a Avelina Prat su cercanía y generosidad durante el coloquio, y a los espectadores su participación en una conversación que prolongó, más allá de la pantalla, la emoción y las preguntas que propone la película.
Texto: Gabriel Rodríguez, miembro de la Junta Directiva de CInes Zoco
Fotos: Jesús Escudero, responsable de Eventos en Cines Zoco

Al finalizar el evento la directora nos dejó un mensaje:




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