El 26 de marzo de 2026 estreno de “Luger” con la participación de parte del equipo de la película: Bruno Martín (director, guionista, productor, montador y actor), Santiago Taboada (guionista y productor), Ángel Acero (actor) e Irene Guerrero (productora). Después de la proyección los invitados mantuvieron un fantástico coloquio con el público.

Jueves 26 de marzo, 20 horas de una noche casi apacible; el éxodo de Semana Santa está al caer. Algunos espectadores se acercan expectantes a nuestro cine; no son muchos, pero parecen animosos.
Meses antes recibo un mensaje de Juan Pérez de la Torre, conocido animador de la escena fandom madrileña, programador de múltiples eventos y festivales de cine fantástico y B. Recuerdo con añoranza aquellos primeros tiempos donde nos trajo títulos tan relevantes como “Snowpiercer” (2013), esa peli de zombis en un tren, de un director coreano, Bong Joon-hoo, que luego la rompería con la oscarizada “Parásitos”; o “Byzantium” (2012), peli de vampiros del director irlandés Neil Jordan que a finales del siglo pasado dirigió éxitos como “Mona Lisa”, “The crying game” o, precisamente, “Entrevista con el vampiro”, donde salía un Antonio Banderas chupasangre. Esa noche, unos pocos comparecimos y disfrutamos de la proyección convenientemente maquillados para la ocasión, ¡sí!, y conocí la versión vampírica del bueno de Juan.
“Es un thriller con momentos bastante tensos” (Pérez dixit); agendamos una fecha, que luego tuvimos que mover dado que Bruno Martín, el director, estaba en pleno rodaje en Murcia. Finalmente fijamos el día de marras.

Vienen, entusiasmados, para presentar la proyección, además de Bruno, Irene Guerrero, coproductora, y cónyuge, como luego el propio Bruno nos desvelaría, Ángel Acero, actor, y Santiago Taboada, coguionista, al que minutos antes de los saludos de rigor, miro (a mi este tío me suena de algo), “yo te conozco”, le digo, y, rápidamente, nos retrotraemos a ciertos festivales de cine fantástico y de terror que acontecían en Madrid en tiempos mejores cuando aún existían en Madrid estos festivales y el propio Santiago presentó algún cortometraje suyo.
Luego, como no podía ser de otra forma, la proyección superó nuestras mejores expectativas. Inusual para una ópera prima, el filme se reveló como un desbordante a la par que entretenidísimo ejercicio de cine de género, puro cine negro, con personajes del lumpen, sicarios, empresarios con negocios turbios, la típica trama de robos, a ratos espectacular actioner, persecuciones en coche, combinando con momentos dramáticos, incluso, guiños de comedia, diálogos afilados; el plantel de actores, caras poco conocidas del mainstream, bordan sus papeles; toda la filmación se localiza en escenarios, naves, el bar, de un ficticio polígono industrial (la película se rodó aquí cerca en Villalba), en una jornada, aciaga, que transcurre desde primeras horas de la mañana culminando de madrugada, en una suerte de pesadilla nocturna en ese polígono, coto cerrado donde suceden los hechos. Sudor, sangre y balas, vamos; todo ello aderezado con una efectiva y percutante banda sonora.

Para el que esto escribe la película contiene una secuencia especialmente memorable que transcurre en el conocido bar poligonero, donde la pareja protagonista se enfrenta a un grupo de matones pronazis que juegan al tute en otra mesa, mientras la oronda y temible dueña del local recita las virtudes del menú del día, variante cañí del mejor western.
El coloquio posterior hizo mejor la película, donde los invitados contaron las circunstancias del rodaje y la producción como auténtica aventura, anécdotas por doquier, contestando las preguntas, no pocas, de un público entregado, que redondearon el evento; el equipo invitado terminó elucubrando sobre posibles gozosos proyectos venideros.
Y el propio Bruno nos confesaba que quizás hubiera podido meter más chicha al asunto. Lo dicho, esperamos expectantes buenas nuevas de este director.
Texto: Gabriel Rodríguez, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco
Fotos y Video: Jesús Escudero, responsable de Eventos en Cines Zoco

Sinopsis: Rafa y Toni son dos buscavidas que trabajan para Ángela, una abogada de moral flexible que ofrece a sus clientes soluciones rápidas al margen de lo legal. La historia transcurre a lo largo de un frenético día en un laberíntico polígono industrial, cuando reciben el encargo de recuperar el coche robado de uno de esos clientes. En su maletero, encontrarán una misteriosa caja fuerte que contiene una reliquia de la Segunda Guerra Mundial: una pistola Luger P08 muy codiciada por gente muy peligrosa de los bajos fondos.
Al finalizar el evento nuestros invitados nos dejaron el siguiente mensaje:




0 comentarios