El 8 de septiembre de 2025 estrenamos «El Instinto» dentro de nuestro ciclo Directores en el Zoco, para lo cual contamos con la presencia de su director Juan Albarracín, los actores Javier Pereira y Fernando Cayo, y el productor Dany Campos, tanto para explicar cómo se realizó la película, como para responder a las preguntas de los espectadores.

En este intenso thriller psicológico, disfrutamos, y también padecemos, con las vivencias de Abel, un arquitecto que sufre de agorafobia, enfermedad que está poniendo en peligro tanto su vida profesional, pues será despedido de su gabinete de arquitectura si en plazo de tiempo muy corto no supera su enfermedad, como su relación de pareja con Sonia.
Para superar su conflicto recurre a José, un adiestrador de perros que empleará terapias caninas para ayudarle, con objeto de que recuperé el instinto de supervivencia que le ha de impeler a enfrentarse a sus sombras y al mundo exterior.
En un entorno rural idílico, rodeado de bosques, y en una casa de ensueño, donde se desarrolla la práctica totalidad de la película, Abel va experimentando las diferentes terapias que le propone José, las cuales tienen una exigencia creciente, y que generan una intensa, y a veces perturbadora, relación entre los dos protagonistas del relato.
La película, de una gran profundidad psicológica, engancha desde la primera escena con el manejo muy habilidoso de la cámara, con una música que acompaña al guion de una forma precisa y coherente, con una descripción de los personajes que les hace reales y creíbles dentro la excepcionalidad que supone el guion planteado, y con un desarrollo de la trama que te hace estar pegado a la pantalla pese a la intensidad de las emociones que genera la película en el espectador.

En el interesantísimo y muy participativo debate se va desgranando la génesis, desarrollo, promoción y exhibición de este proyecto cinematográfico de bajo presupuesto donde la promotora confió en este director de tan solo 25 años, con un guion cuya idea básica surgió de la experiencia vivida por la ciudadanía en el confinamiento, en el que el contacto humano se restringió al máximo y dejo secuelas en mucha gente, así como del conocimiento de terapias aplicadas a perros que sufren trastornos similares a la agorafobia, y que en este filme se emplean para permitir al protagonista enfrentarse a sus personales sombras mediante el contacto con su propio instinto.
Los protagonistas del filme, debido a la excepcionalidad de las vivencias que tenían que representar, explican cómo tuvieron que desarrollar un intenso trabajo actoral de preparación, tanto en el ámbito de conocimiento de las patologías que dominan a sus personajes, como en la experimentación previa de las intensas y perturbadoras emociones que les van a embargar, así como de la violencia que desde la primera imagen está presente en «El Instinto».

También se destaca en el coloquio la presencia simbólica de la pareja del protagonista a lo largo del desarrollo del filme, pues aún sin aparecer en escena durante todo el proceso terapéutico en el que participan los dos protagonistas masculinos, y que abarca la mayor parte de la película, la música elegida, al ser esencialmente femenina, realza el papel que tiene en el desarrollo del thriller.
En definitiva, una película apasionante e inquietante, cuya trama te engancha y perturba desde el primer momento, y donde el alma del ser humano, a veces tenebrosa, se expresa en toda su crudeza delante del espectador.
Texto: Eduardo Lacambra, colaborador de Eventos en Cines Zoco
Fotos: Nelly Moreau y Javier López Otaola, socios de Cines Zoco
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