Esta semana nos ha visitado el director David Hebrero, que nos trajo su primer largometraje: Dulcinea. David es de Las Rozas, aunque vive en Los Ángeles desde los 19 años. Hasta esa edad acudía al Zoco a ver películas con su familia y, por ese motivo, estuvo encantado de volver, ahora como director, a presentar su primer filme.

El director explicó que se marchó a Estados Unidos porque allí existen muchas más oportunidades que en España. Y ha sido en Los Ángeles donde ha conseguido llevar a cabo su ópera prima, pese a describir la ciudad como solitaria y sobrevalorada.

El proyecto surgió como un chiste o una broma: Steven Tulumello (protagonista de la cinta) y el director, trabajaron juntos la idea inicial que se convertiría finalmente en el guion. Y afrontaron, desde el principio, el rodaje sin normas estrictas, huyendo de las restricciones habituales de las productoras en Estados Unidos, algo que en aquel momento hacía que estuvieran algo frustrados artísticamente. Persiguiendo la libertad creativa, buscando que las reglas las pusiéramos solo ellos. Y así comenzó a salir adelante el proyecto.

La financiación corrió exclusivamente a cargo de Steven y de David, y la completaron con una pequeña campaña de crowdfunding para la fase de postproducción, pero el proceso consistió en ir rodando con los medios que disponían en cada momento, y ahorrando hasta tener recursos para continuar con la siguiente fase. Así fueron avanzando con el proyecto.  Manifestó que era la única forma de mantener la libertad creativa: "Teníamos un presupuesto tan limitado que la película se rodó en un año y medio, en vez de en los 40 días habituales y parando el proyecto cada dos semanas para seguir ahorrando".

El protagonista del filme es Connor, un americano obsesionado con Madrid y Don Quijote que, frente a la soledad de su Los Ángeles natal, la muerte de su madre y la ruptura con su pareja, huye a España con la ayuda de un anillo mágico que le regala su terapeuta. Allí se enamorará de Isabella, pero el anillo esconde una maldición: no puede visitar el mismo sitio dos veces, por lo que su amor por la joven está abocado al fracaso.

Según David, la idea inicial del filme era tratar la ignorancia de los americanos respecto a la cultura española y europea, pero también contraponer la vida solitaria y triste de Los Ángeles con el ambiente distendido y alegre de España. "Quería mostrar la parte bonita de mi país”. Calificó a Dulcinea de comedia negra con toques de ciencia ficción, pero también de una carta de amor a España hecha desde fuera.  

El filme muestra a un protagonista obsesionado en encontrar a su Dulcinea, a su mujer perfecta, hasta que llega la conclusión, al mismo tiempo que el espectador, de que el amor ideal no existe. “Connor está toda la película intentando ser Don Quijote sin darse cuenta de que él es un Sancho Panza de los pies a la cabeza", bromeó el director.

La película, que ha supuesto para David un “cierre emocional", se ha estrenado en España hace dos semanas, y después de su proyección en salas pasará a las plataformas audiovisuales.

El director nos dejó al finalizar el coloquio el siguiente mensaje de agradecimiento:

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