Continuando con nuestro exitoso ciclo de cine clásico, el viernes 16 de diciembre proyectamos uno de los dramas judiciales más aplaudidos, “Testigo de cargo” (1957), del director Billy Wilder. Una cinta atípica en la obra del genial autor austríaco afincado en Estados Unidos, que tuvo una gran aceptación de público, aunque no tanto de crítica. La película tuvo 6 nominaciones a los Oscar, pero no obtuvo ninguno.

 

Para la presentación y posterior coloquio contamos con la presencia de Mª Eugenia Guzmán, cinéfila y crítica especializada en cine clásico, y Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco. Además, en esta ocasión tuvimos el privilegio de que nos acompañase Oti Rodríguez Marchante, crítico de cine en ABC desde hace más de treinta años.

 

Antes de la proyección Mª Eugenia, Oti y Javier nos comentaron que la película está basada en un breve relato de Agatha Christie escrito en 1933 y que más tarde, en 1953, ella misma convirtió en una exitosa obra de teatro. Posteriormente, el propio Billy Wilder, junto con Harry Kurnitz realizaron el guion adaptado, introduciendo un nuevo final. Además, hicieron hincapié en la habilidad con la que el director evoluciona la trama con continuos giros, manteniendo en tensión al espectador.

 

Tras la proyección nos indicaron que uno de los grandes atractivos del film es la estupenda mezcla de humor con la intriga, lo que ayuda a relajar la tensión narrativa antes de enfrentarnos a un nuevo giro de la trama.

 

Mª Eugenia comentó que una dinámica que constantemente se repite en la obra de Billy Wilder es la de que nada es lo que parece. Abundan las historias de impostores, donde sus personajes aparentan ser quienes no son. Aquí tenemos un perfecto ejemplo ya que el vértice central de la película es el continuo engaño al que es sometido Sir Wilfred (Charles Laughton) por parte de Leonard Vole (Tyrone Power) y Christine (Marlene Dietrich). Precisamente, la gracia está en saber cuándo nos mienten y especialmente si pasan la prueba del monóculo de Sir Wilfred.

 

Oti puso de manifiesto que la película recoge muy bien de Agatha Christie lo que es la creación de la trama reflejada en la obra de teatro, aportando Wilder textura a los personajes y sentido del humor. Los ingeniosos diálogos, el ritmo rápido y un rodaje sin complejidades, son marcas de la casa.

 

También destacó el homenaje que Wilder hace a su Alemania de juventud en la escena en la que Leonard y Christine se conocieron, a través de una recreación muy similar a la de una de sus películas anteriores, “Berlín Occidente”, en la que también actuaba la Dietrich, así como a la emblemática obra de la diva, “El ángel azul”, de Joseph von Sternberg.

 

Otro de los puntos fuertes de la película es la complicidad entre los personajes de Sir Wilfred y su enfermera (Elsa Lanchester), pareja en la vida real. Miss Plimsoll funciona como el elemento cómico que contribuye a construir el carácter de Sir Wilfred, arrogante y malhumorado. Wilder tiene la astucia de crear un clima de pícara disputa entre Laughton y Lanchester que trasladó del espacio privado de la oficina y habitaciones al público de los tribunales. La parte de humor también tiene otra gran protagonista, la vieja sirvienta de la víctima, espléndidamente interpretada por Una O’Connor, en su último papel en el cine.

 

Javier comentó la excelente puesta en escena, con una recreación exacta de una sala del tribunal criminal de Londres, el famoso Old Bailey, así como de las dependencias del magistrado en el colegio de abogados. Logro que sólo era posible en la época de los grandes estudios.

 

Destacó la gran actuación de Laughton, en un personaje duro, despótico, cabezota e infatigable. Un abogado muy respetuoso con las leyes y la justicia, que acepta defender a Vole porque cree que es inocente y engañado por su esposa, convirtiéndose al final en una marioneta en manos de su cliente. Por otra parte, Tyrone Power resulta algo sobreactuado. Sin embargo, la interpretación de Dietrich, en su arquetípico papel de mujer enigmática, seria y fría, tiene momentos memorables, sobre todo en sus entradas en escena.

 

Precisamente la interpretación de Dietrich generó un encendido debate entre el público, ya que no se entendía su sorprendente transformación en los momentos finales de la película, pasando de ser una mujer fría y calculadora a una entregada e impulsiva. Acertadamente, Oti indicó que no estaba de acuerdo con esta visión porque para él Christine es una mujer que está dispuesta a hacer cualquier cosa por amor, que aparenta ser una mujer fría para hacer creer al jurado que ha engañado a su esposo.

 

Por último, también se hicieron divertidos comentarios sobre las diferentes formas de matar en los films (con mucha o poca sangre), generado porque algunos espectadores pensaban que no era muy creíble la forma en la que Christine mata a su esposo. Y es que, efectivamente, la facilidad y rapidez con la que algunos actores mueren tras ser apuñalados es sorprendente. Como contrapunto jocoso se mencionó la imposibilidad de matar al personaje de Peter Sellers en la escena inicial de “El guateque”.

 

En definitiva, una gran película de un genial director que, como como puso de manifiesto Mª Eugenia, hacía comedias cuando estaba triste y dramas cuando estaba contento.

Texto: Javier López Otaola, Junta Directiva Cines Zoco Majadahonda
Fotos: Jesús Escudero, Comisión Eventos Cines Zoco Majadahonda

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