El 22 de mayo de 2026 disfrutamos enormemente de “Cabaret” (1972), una película dirigida por Bob Fosse, basada en el musical de Broadway, que resultó tremendamente innovadora, no solo por la forma de incluir los números musicales en la trama (casi todos ellos tienen lugar en el Kit Kat Club) sino por abordar abiertamente cuestiones como la homosexualidad y el aborto.

Para la presentación y posterior coloquio contamos como siempre con la presencia de Mª Eugenia Guzmán, cinéfila y crítica especializada en cine clásico, y Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco.
El film de Fosse, al igual que el musical, se inspira en la novela “Adiós a Berlín” (1939) del autor británico Christopher Isherwood. Isherwood, a través de su escritura, captura la esencia de una ciudad vibrante pero peligrosamente cercana al colapso político (estamos en. La historia original de Isherwood ofrece un vistazo íntimo a su vida como expatriado británico en Berlín, sus observaciones del submundo hedonista y la inquietante realidad que rodea a los personajes.
La película se sitúa a comienzos de los años 30 en el corazón de un Berlín tremendamente inestable debido al impacto de la devastadora crisis económica y los feroces enfrentamientos entre comunistas y nazis. De esta forma, El Kit Kat Club, con su atmósfera de opulencia y frenesí, se convierte en un escenario donde la música y la celebración sirven como un velo ante las amenazas externas. Los números musicales, meticulosamente dirigidos por Fosse, juegan un papel crucial en establecer la dualidad entre lo festivo y lo ominoso.
Para Javier, lo brillante de la película es el juego de contrastes entre lo que ocurre dentro y fuera del Kit Kat Club, entre el salvaje libertinaje del interior y la cruda realidad del Berlín prenazi, propiciado gracias al prodigioso montaje de David Bretherton.
También es muy destacable la dirección artística y el vestuario, que recrea el glamour y la decadencia de la época de manera magistral. Y es que para Fosse era de vital importancia dotar a la película de realismo, lo que queda perfectamente reflejado, por ejemplo, en el ambiente burlesco y decadente del cabaret, donde las bailarinas no son estilizadas y están grotescamente maquilladas.
El elenco brilló intensamente bajo la mirada exigente de Fosse. Liza Minnelli, como Sally Bowles (metáfora de la juventud y ambición desenfrenada de la época), fusionó ambición y vulnerabilidad con una energía imparable, lo que le valió el Oscar a la Mejor Actriz. Para preparar su personaje se inspiró en el papel de la actriz Louise Brooks, una destacada “flapper” de los años 20, en la película “La caja de Pandora” (1928). Por su parte, Michael York ofreció una actuación sincera como Brian Roberts, simbolizando la lucha interna ante un mundo cambiante. Joel Grey, en su papel de inquietante Maestro de Ceremonias (que ya ejerció en el musical de Broadway), dejó una huella imborrable gracias a su carisma y capacidad para reflejar el oscuro humor del film.

Como señaló Mª Eugenia, una de las grandes virtudes de «Cabaret» es cómo utiliza sus números musicales no solo como entretenimiento, sino como catalizadores narrativos potentemente simbólicos. La música y las actuaciones en el Kit Kat Club reflejan y amplifican las tensiones subyacentes en la trama, permitiendo al espectador una visión más profunda de la psique de los personajes y el contexto social.
- «Willkommen», número interpretado por el Maestro de Ceremonias, introduce a los espectadores en el vibrante pero turbio universo del Kit Kat Club, y establece el tono de tolerancia y aparente felicidad superficial mientras afuera, Berlín marcha hacia tiempos oscuros.
- «Maybe This Time» es un momento de introspección para Sally Bowles. La canción expresa su esperanza y su temor ante la posibilidad de que su vida pueda cambiar para mejor, contraponiendo sus aspiraciones personales con la realidad que la rodea.
- «Money, Money», otro número central, expone la cruda realidad del materialismo y la necesidad económica que prevalece para muchos de los personajes. Es una crítica directa a cómo las aspiraciones y las acciones están, muchas veces, gobernadas por el dinero, encapsulando así la ambición individual y colectiva.
- “Two Ladies” nos permite escudriñar uno de los pormenores más desconocidos del nazismo: la poligamia.
- “If you could see her through my eyes” nos empieza enterneciendo para finalmente helarnos la sonrisa al presentarnos el Maestro de Ceremonias a su novia judía como un homínido, un animal cercano a la humanidad, pero sin serlo.
- «Tomorrow Belongs to Me», aunque no se desarrolla en el club, es un número crucial que refleja el impacto del auge nazi y advierte sobre el peligro de ignorar las señales de opresión. Es un inquietante recordatorio de la transformación sociopolítica que se avecina.
La recepción de «Cabaret» fue impresionante, tanto por la crítica como por el público. La película no solo obtuvo ocho premios Oscar, sino que también se convirtió en un icono del movimiento LGTBI. Además, la coreografía de Fosse, (juegos con el bombín, utilización de sillas, chasquidos de dedos y movimientos de brazos de los bailarines) tuvo una gran influencia en musicales venideros.
Para Javier, «Cabaret», aunque ambientada en un contexto histórico específico, sigue resonando por su capacidad de reflejar los dilemas eternos de la humanidad. La película no solo revitalizó el género del musical, sino que también se estableció como un lúcido recordatorio de la fragilidad de la libertad y las consecuencias de la apatía frente al desmoronamiento social. En el mundo de «Cabaret», la fiesta y el caos bailan juntos, y la oscuridad siempre se vislumbra al final del acto.
El público disfrutó mucho y valoró enormemente poder contemplar la película en pantalla grande, donde los números musicales se aprecian mucho mejor.
Texto: Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco
Fotos: Estrella Urzaiz, miembro del equipo de Eventos en Cines Zoco, y Ana Ferro, socia de Cines Zoco




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