DIRECTORES EN EL ZOCO. SERGIO OKSMAN presenta «Una película de miedo»

Jun 16, 2026

El 15 de junio de 2026 tuvo lugar una nueva sesión del ciclo directores en el Zoco, con la proyección del documental Una película de miedo y un interesante coloquio posterior con su director y guionista, Sergio Oksman.

Una película de miedo podría entenderse como el reverso de O Futebol. Si en aquella obra Oksman exploraba la relación con su propio padre, aquí ocupa el papel de padre de Nuno, su hijo de doce años, con quien viaja a Lisboa para pasar unos días en un antiguo hotel que en otro tiempo fue escenario de grandes celebraciones y que hoy permanece prácticamente abandonado, conservando todavía algunos secretos, especialmente los vinculados a la habitación 103.

Con la excusa de recorrer los espacios que alimentan la imaginación del joven Nuno, apasionado del cine de terror, Oksman construye una obra que se aleja deliberadamente de la postal turística y de la superficie de las cosas. Padre e hijo recorren una Lisboa oscura y misteriosa, marcada por historias criminales y leyendas populares, visitando lugares asociados al célebre asesino portugués Diogo Alves y explorando túneles, viaductos y rincones cargados de memoria.

El hotel se convierte pronto en mucho más que un escenario. Su decadencia, sus habitaciones vacías y la historia de un crimen nunca resuelto que marcó para siempre a uno de sus propietarios impregnan el relato de una atmósfera inquietante. A través de sus pasillos y estancias asistimos a los juegos, conversaciones, silencios y descubrimientos compartidos por padre e hijo, en una convivencia donde se alternan momentos de complicidad, aburrimiento, diversión y tensión. Poco a poco ambos se observan y se reconocen en una especie de juego emocional que les permite conocerse mejor.

En apariencia, la película parte de una premisa sencilla: un padre y su hijo intentan rodar una película de miedo durante unas vacaciones. Sin embargo, desde sus primeros minutos queda claro que el verdadero miedo no habita en las leyendas del hotel ni en los supuestos fantasmas que lo recorren. El auténtico terror surge de la memoria, del paso del tiempo y de la fragilidad de los vínculos familiares.

Oksman construye una obra difícil de clasificar, situada en la frontera entre el documental, la ficción y el ensayo autobiográfico. Se filma junto a su hijo en un momento especialmente delicado, cuando la infancia comienza a quedar atrás y se aproxima la adolescencia. Lo que inicialmente parece un juego cinematográfico acaba transformándose en una profunda reflexión sobre la paternidad, la herencia emocional y la pérdida.

La figura de Artur, un antiguo cliente del hotel al que solo conocemos a través de los relatos y de los objetos que dejó tras de sí, recorre la película como una evocación constante del pasado. Su historia permite a Oksman adentrarse en cuestiones como la memoria, la ausencia y la permanencia de los recuerdos. La habitación donde aún se conservan sus pertenencias se convierte en un espacio cargado de significado, despierta en el director una profunda reflexión sobre la muerte, la soledad y el rastro que dejamos tras nuestro paso por el mundo.

Uno de los grandes hallazgos de la película es la inversión de los papeles tradicionales del miedo. Mientras el hijo recorre el hotel con curiosidad y naturalidad, es el padre quien parece perseguido por sus propios fantasmas: la muerte de su padre, el paso inexorable del tiempo, la desaparición de los recuerdos y el temor a transmitir esas inquietudes a la siguiente generación. El verdadero miedo no es sobrenatural; es profundamente humano.

Una película de miedo es una obra delicada, íntima y profundamente original. Bajo la apariencia de una historia de fantasmas esconde una meditación sobre la memoria, la ausencia y los vínculos familiares. Una película que no busca asustar al espectador, sino invitarlo a reflexionar sobre sus propios recuerdos, sus pérdidas y los fantasmas que todos llevamos dentro. Al finalizar, deja más preguntas que respuestas, pero también la sensación de haber asistido a una experiencia cinematográfica singular, tan emotiva como inquietante.

Coloquio: Tras la proyección tuvo lugar un interesante coloquio en el que Sergio Oksman profundizó en el proceso creativo de una película que combina elementos autobiográficos, documentales y de ficción para reflexionar sobre la relación entre padres e hijos, la memoria, el miedo y el paso del tiempo. El director explicó que la obra parte de experiencias reales vividas junto a su hijo y de recuerdos relacionados con su propio padre, aunque insistió en que no se trata de un documental puro, sino de una construcción cinematográfica en la que realidad y ficción dialogan constantemente. La idea nació de su deseo de conservar el recuerdo de una etapa concreta de la vida compartida con Nuno, cuando éste comenzaba a superar los miedos propios de la infancia. Sin embargo, durante el rodaje el proyecto tomó un rumbo inesperado. Lo que inicialmente debía convertirse en una película de terror se transformó en una experiencia frustrante para el director, ya que el niño no mostraba miedo alguno y la historia que había imaginado parecía desmoronarse.

Fue precisamente esa frustración la que acabó revelando el verdadero tema de la película. Tras años de interrupciones, revisiones y sucesivos procesos de montaje, Oksman comprendió que la obra no hablaba de los miedos infantiles, sino de los temores de los adultos: la pérdida, la muerte, la herencia emocional y la dificultad de aceptar el paso del tiempo.

La conversación se detuvo especialmente en la importancia del hotel lisboeta, convertido en un auténtico personaje de la historia. El edificio simboliza el abandono, la memoria y la presencia constante de ausencias. Los pasillos vacíos, las habitaciones cerradas y los objetos olvidados funcionan como metáforas de todo aquello que permanece cuando las personas desaparecen.

En este contexto reaparece la figura de Artur Alves. Oksman relató cómo llegó a plantearse realizar una película específica sobre este personaje histórico, aunque finalmente decidió integrarlo como una de las múltiples historias fragmentarias que atraviesan la obra. La habitación asociada a Artur y los objetos que allí encontró provocaron una fuerte impresión en el director y alimentaron buena parte de las reflexiones que acabarían definiendo la película.

Otro de los aspectos más interesantes del coloquio fue la reflexión sobre la transmisión entre generaciones. El director explicó que su hijo nunca llegó a conocer a su abuelo, pero que gracias a las imágenes filmadas ha podido establecer una relación indirecta con él. La película plantea así una pregunta fundamental: qué heredan los hijos de sus padres y hasta qué punto es posible liberarlos de los miedos y fantasmas familiares.

Los objetos ocuparon también un lugar central en la conversación. Zapatos, gafas, libros, habitaciones y pertenencias personales aparecen como auténticos depósitos de memoria. Oksman reconoció incluso cierta incomodidad moral al mostrar algunos objetos pertenecientes a su padre fallecido, consciente de la enorme carga íntima y emocional que contienen.

Finalmente, el director reflexionó sobre el propio acto de filmar. Para él, hacer cine no consiste en ilustrar ideas preconcebidas, sino en observar atentamente el mundo, registrar personas, espacios y objetos, y descubrir después los significados que emergen de esas imágenes. El cine aparece, así como una herramienta privilegiada para detener el tiempo, preservar los recuerdos y mantener vivo el vínculo con quienes ya no están.

En conjunto, tanto la película como el coloquio revelaron una obra profundamente personal y abierta a múltiples interpretaciones. Una reflexión sensible sobre la memoria, la pérdida, la herencia familiar, los objetos que sobreviven a las personas y la extraordinaria capacidad del cine para conservar aquello que el tiempo transforma o termina borrando.

Texto: Clara Quesada, miembro del equipo de Eventos en Cines Zoco

Fotos y Video: Jesús Escudero, responsable de Eventos en Cines Zoco

Al finalizar el evento el director nos dejó el siguiente mensaje:

Cines Zoco Majadahonda

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