El pasado 5 de junio de 2026, más de 120 personas llenaron la sala 1 de Cines Zoco Majadahonda con algo que va más allá de las ganas de ver una película. Venían con ganas de sentir. Y la sala lo supo desde el primer minuto.

“Este cuerpo mío”, el documental dirigido por Carolina Yuste y Afioco Gnecco, no pide permiso para entrar. Lo hace directamente, por la rendija más fina, y se instala en el pecho con la delicadeza y la contundencia de las cosas que se cuentan desde la más absoluta verdad.
Tras la proyección, el coloquio se transformó, casi sin querer, y de una manera preciosa en un improvisado grupo de terapia en el que nadie había quedado en verse pero todos necesitaban estar. La generosidad con la que Carolina y Afioco se mostraron ante la sala fue uno de esos regalos que solo ocurren cuando quien comparte no tiene miedo de lo que puede despertar en el otro.

Hablamos de habitar cuerpos, del duelo, de la familia elegida, de la comunicación desde el amor y no desde el juicio. Y el público, lejos de observar, participó. Porque eso es lo que hace este documental: convertir una herida muy concreta en algo que de repente le pertenece a todo el mundo.
Salir de la sala con ganas de abrazar tu propio cuerpo, de reconciliarte hasta con la última célula, no es un efecto secundario de esta película. Es exactamente su intención. Y lo consigue.

Las historias más universales siempre parecen las más pequeñas. Esta es una de ellas. Y sin duda, puede salvar vidas.
Texto: María Cabañas, miembro del equipo de Eventos y RRSS en Cines Zoco
Fotos: David Aznar, miembro del equipo de Eventos y RRSS en Cines Zoco







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