El 9 de marzo de 2026 presentamos la película “La Boda”, dentro de nuestro Directores en el Zoco, dirigida por Pedro Cenjor y escrita junto a Corina Salerno, se estrenó en cines el 20 de febrero de 2026 tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Almería. La película cuenta con Elena Furiase y Daniel Chamorro en los papeles principales, acompañados de Margarita Lascoiti, Antonio Dechent y María Jesús Hoyos.

La historia sigue a Felisa, una peluquera de espíritu libre que vive con su madre y depende de su pensión. Agobiada por deudas y presiones, acepta casarse con Sebastián, hijo de una clienta, aunque él no está convencido. Su viaje de luna de miel a Motril se convierte en un recorrido de descubrimiento personal y afectos inesperados. Lo que empieza como una unión por conveniencia evoluciona hacia una historia de amor, reconciliación y reflexión sobre las raíces y la vida en la España rural.
La película destaca por su combinación de humor manchego, ternura y drama. Las tradiciones locales, como la Virgen itinerante, y los pequeños rituales del pueblo aportan autenticidad y calidez. Los personajes, imperfectos y contenidos emocionalmente, se van desgranando ante el espectador, manteniendo el misterio y la atención en cada escena.
Con un rodaje de apenas cinco semanas y un presupuesto de 600.000 euros, la cinta demuestra que el cine independiente puede ser sólido y emotivo. El coloquio posterior resaltó la construcción de los personajes, la interpretación natural y la capacidad de la película para conectar con el público, dejando abierta la interpretación en momentos clave.

En una primera versión del guion, existía una escena que explicaba explícitamente el motivo de la boda, pero finalmente se eliminó para que el público descubriera los secretos gradualmente, creando una narrativa más sugerente y participativa. El actor principal destacó durante el coloquio que las películas “tienen que ir alimentándose poco a poco”, permitiendo que el espectador descubra capas de la historia y de los personajes, y que su papel aporta ternura y profundidad a la historia.
Tras la proyección de la película, el coloquio con Daniel Chamorro permitió profundizar en la construcción de los personajes, el rodaje y los secretos de la historia. La obra, ambientada en la España rural y con un humor manchego sutil, juega con el misterio que rodea a una boda, desgranando la historia poco a poco y mostrando cómo evoluciona la relación entre los protagonistas.
Uno de los aspectos que más destaca es la contención interpretativa de los actores, que encaja con el humor manchego y permite ir descubriendo los personajes poco a poco. La película también recoge tradiciones locales, como la Virgen itinerante, que pasaba de casa en casa y era llevada por la mejor niña de la clase, así como nombres protectores como Sebastián, en referencia a la religiosidad del pueblo.
El personaje masculino se construye con una dualidad clara: hielo por fuera, fuego por dentro, alguien que oculta sus sentimientos y que transmite tensión emocional. Para prepararlo, el actor escribió un diario, elaboró fichas, creó un cuaderno personal y repetía el texto constantemente, incluso realizando tareas cotidianas como fregar o levantarse de la cama para integrarlo de forma natural. Su objetivo era hacer el personaje con amor, de manera que la verdad del personaje se percibiera en pantalla. Además, reveló su faceta más rockera: forma parte de un grupo musical, Los Inhumanos, y se va de gira, mostrando otra dimensión de su personalidad.
La relación entre los protagonistas se fue construyendo poco a poco en la pantalla. La actriz descubre al personaje masculino y se va enamorando gradualmente, generando un vínculo que se percibe auténtico.

La película también sorprendió por detalles como el vestido negro de la boda, que la protagonista lleva sin darle importancia. El color adquiere un valor simbólico y conecta con elementos del paisaje y con recuerdos personales del actor, cuyo traje tenía el mismo color que el de su madre en los años setenta, aportando un matiz mágico y perceptible para el público.
Durante el coloquio se destacó que la madre del protagonista actúa movida por la dependencia del hijo y la obsesión por el dinero, incluso manipulando situaciones con el engaño de la silla de ruedas. Este conflicto económico y familiar impulsa la trama y añade capas de tensión a la historia.
El proceso de interpretación fue intenso: pasar de papeles secundarios a protagonista supuso un gran desafío, que el actor afrontó con dedicación y obsesión por los detalles. Todos los intérpretes, junto con el director Pedro Cenjor, contribuyeron a enriquecer el guion y dar matices a la película, pese al ajustado calendario de rodaje.
Finalmente, se comentó la escena del supuesto padre, que genera tensión y deja la duda sobre si es el padre biológico del personaje. Más allá de la respuesta, lo importante es el efecto que tiene en el protagonista: le permite dar un paso adelante, enfrentar su pasado y seguir con su vida, marchándose con la chica. La película, por tanto, juega con la ambigüedad y deja que el espectador interprete, mientras provoca distintas emociones y reacciones en cada persona.

En conclusión, el coloquio destacó la capacidad de la película para combinar ternura, misterio, humor y tradición y nos descubrió a un gran actor, Daniel Chamorro, que sorprendió a nuestro público por su naturalidad y sentido del humor.
Texto: Clara Quesada, miembro del equipo de Eventos en CInes Zoco
Fotos y Video: Jesús Escudero, responsable de Eventos en CInes Zoco
El actor nos dejó este divertido mensaje:




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