DIRECTORES EN EL ZOCO. DANIEL GUZMÁN presenta «La deuda»

Nov 15, 2025

El 13 de noviembre de 2025 tuvimos la presentación de la película “La Deuda” con la asistencia de su director y guionista, Daniel Guzmán. Tras la proyección, el director celebró un intenso y emocionante coloquio con el público. El evento estuvo presentado por Raul Sánchez, socio de Cines Zoco.

Han pasado casi diez años desde su ópera prima, «A cambio de nada», aquella historia luminosa y a la vez áspera con la que Daniel Guzmán nos habló del paso a la vida adulta desde la calle, desde el barrio, desde la verdad. Un primer largometraje que le abrió las puertas de la dirección por todo lo alto, con dos premios Goya —al mejor director novel y al actor revelación para Miguel Herrán— y que en Cines Zoco tuvo una acogida memorable.

En 2022 volvimos a recibir a Daniel con «Canallas», y este pasado jueves 13 de noviembre regresó una vez más para presentar «La Deuda», en una noche lluviosa de otoño. A estas alturas, me permito ya llamarle, simplemente, Daniel.

Antes de entrar a la sala, me dijo: «Hacer cine hoy es una profesión de valientes. Llenar una sala como esta es un auténtico lujo». Le conté que llevábamos dos días con el aforo completo y sus ojos se iluminaron. «Aquí uno se siente querido. El público transmite que ama el cine». Y es cierto: el público de Cines Zoco no solo llena las butacas, sino que completa las películas con su escucha, con su atención y con algo que quizá sea más importante aún: su complicidad. Sin ellos, la conversación que vivimos después no habría tenido la misma magia.

¿Cómo surge todo?, le pregunté. Daniel explicó que la idea nació acompañando a su abuela al médico, en un centro de atención primaria. Su cabeza comenzó a girar alrededor de una posibilidad inquietante: «¿Qué pasaría si alguien robase un equipo médico y unos minutos después hiciera falta para salvar a alguien… quizá a mi abuela?». Su abuela, Antonia Guzmán —que falleció en 2018 a los 96 años—, se convirtió en figura emblemática en su cine gracias a “A cambio de nada”.

Una pregunta llevó a otra, y después a una reflexión sobre la culpa, la reparación y esa tendencia humana a empeorar las cosas cuando intentamos arreglar lo que ya hicimos mal. «Es esa culpa judeocristiana que nos persigue», decía Daniel, y esa pulsión terminó transformándose en historia.

«Yo tardo muchísimo en hacer una película: en escribir, en elegir actores, en imaginarlo todo». Con A cambio de nada tardó más de cinco años; sin embargo, el guion de «La Deuda» salió de un tirón: «En 21 días lo tenía. Quizá porque todo lo que cuento lo tenía muy dentro».

Esta es quizás mi película más ambiciosa, no solo por presupuesto, si no por la producción, con 78 localizaciones, un personaje anciano con enfermedad terminal y un tono híbrido entre thriller y drama social. No es extraño que muchos financiadores se asustaran. «Si quieres desearle algo malo a alguien, dile que dirija y produzca a la vez su película. No se lo deseo a nadie», dijo entre risas.

«La Deuda» devuelve a Daniel a los márgenes —al barrio, a la supervivencia, a la dignidad— pero lo hace desde otro lugar: desde la madurez, la culpa y la necesidad de redención. La película combina la tensión del thriller con la ternura del drama social. Habla de deudas que no siempre son económicas: las morales, las emocionales, las que contraemos sin darnos cuenta y las que arrastramos durante años.

La sensibilidad con la que Daniel filma lo cotidiano, esa manera de mirar que no juzga, sino que acompaña, estuvo presente en cada respuesta. Y, de nuevo, apareció el papel del espectador: en La Deuda, el público no es solo testigo. Es parte de la ecuación moral. Cada mirada, cada escena, interpela directamente a quien está sentado en la butaca. No para dar lecciones, sino para compartir una experiencia.

Daniel lo dijo claramente: «El cine puede —y debe— tener un papel transformador y también de denuncia. Pero necesita que el espectador abra la puerta».

El elenco es formidable: Itziar Ituño, Susana Abaitua, Luis Tosar, Francesc Garrido y María Luisa Mayol aceptaron sumarse al proyecto al día siguiente de leer el guion. «Cuando Daniel llama a la puerta es difícil decirle que no», comenté ante el público.

La búsqueda más compleja fue la de la actriz que interpretaría a Antonia. Daniel recorrió residencias y parques durante un año hasta encontrar a Charo García, una mujer sin experiencia previa en interpretación, con quien conectó de inmediato. Quizá la memoria emocional de su propia abuela influyó en esa conexión.

Charo puso una condición para aceptar el papel: quería que Daniel interpretase a Lucas. Nadie más. Ese gesto cambió el reparto y terminó situando a Daniel delante de la cámara, algo que inicialmente no había previsto. Pero la química que ambos comparten —las miradas, la ternura, la verdad— justifican plenamente la decisión.

Charo García falleció en mayo de este año, a los 92 años, apenas unas semanas antes de presentar la película en el Festival de Cine de Málaga. En la sala, cuando mencionamos su nombre, se hizo un silencio precioso. El público entendió, sin necesidad de explicar nada más.

El crítico Carlos Boyero lo resumió así: «Tiene mucha verdad. Me ha parecido una película bonita y muy triste. Demuestra la compasión del director hacia su personaje. Es un perdedor con dignidad».

Hablamos también del final. Daniel confesó que filmó cinco desenlaces posibles y que, tras montar la película, tuvo claro cuál debía quedarse. No haré spoiler, pero el espectador sentirá que el final le habla directamente, que le invita a una última reflexión.

Decía Alfred Hitchcock que «El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel». A veces —como ocurrió esa noche— el pastel no se termina en la pantalla, sino en la mirada de quienes lo comparten.

Dani, no dejes de hacer cine. En Cines Zoco siempre habrá un público dispuesto a escucharte, acompañarte y completar contigo ese trozo de pastel.

Texto: Raúl Sánchez, socio de Cines Zoco

Fotos: Jesús Escudero, responsable de Eventos en Cines Zoco

Adjuntamos un video que incluye algunos momentos del coloquio, así como el mensaje que nos dejó el director:

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