CINE CLÁSICO. Crónica de «Gilda»

Jun 29, 2024

El 21 de junio de 2024 tuvimos la ocasión de disfrutar de la película que convirtió a Rita Hayworth en uno de los mayores mitos eróticos del celuloide, “Gilda” (1946), del director húngaro Charles Vidor. Aunque ya era una icónica “pin up girl” durante la II Guerra Mundial, el “striptease” del guante durante la interpretación de la canción “Put the blame on Mame” acabó por convertir a la actriz en una bomba sexual objeto de deseo.

La historia es una explosión de pasiones, celos, erotismo, engaños y odios. Además, como en toda película de cine negro, los personajes tienen pasados turbios y desconocidos, así como una ambigüedad moral.

En la América de posguerra, Rita representaba la belleza pérfida e intolerable, pero cuya sexualidad era necesaria para el negocio del cine. Su cuerpo sensual provocaba la perdición del macho, que veía peligrar su integridad moral de hombre justo y dominante. De ahí, que la famosa bofetada que le propina Johnny a Gilda no fuese censurable en aquella época, considerándose incluso ejemplarizante.

Para la actriz fue una gran decepción que Anita Ellis la doblara tanto en la canción “Amado mío” como en “Put the blame on Mame”, aunque en nuestro imaginario esa voz aterciopelada siempre será de Rita.

La Columbia realizó la película para el lucimiento de su principal estrella y para ello contó con el deslumbrante vestuario del modisto francés Jean Louis (el mítico vestido negro de satén se convirtió en un clásico a imitar), las innumerables horas de peluquería (la lavaban y le rizaban el pelo una hora antes de rodar para que estuviese perfecta) y todo ello realzado por la maestría de la fotografía en blanco y negro del genial Rudolph Maté (un año más tarde también la fotografió en “La dama de Shanghai”). El resultado no pudo ser más espectacular porque en cada secuencia Rita desborda por su belleza. Los que tuvimos la oportunidad de verla en pantalla grande pudimos disfrutar de todo su encanto. ¡Qué primera aparición en escena, alzando su melena!

Todo lo que representaba “Gilda” era lo opuesto a lo que era Rita, una mujer reservada y con muchas inseguridades, fruto de una turbulenta niñez. Margarita Carmen Cansino, de nombre artístico Rita Hayworth, era hija de un bailaor sevillano (Eduardo Cansino), que hizo las Américas triunfando artísticamente. En cuanto percibió la belleza de su hija la incluyó en su repertorio de baile, siendo tremendamente estricto, llegando incluso a abusar de ella. Fruto de ello, su vida se convirtió en una lucha por encontrar a su verdadero amor, pero no lo consiguió pesa a casarse cinco veces. Dos de los más conocidos fueron Orson Welles y Alí Khan, pero ambos eran mujeriegos y se cansaron de ella. Como afirmaba la propia Rita “todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo”. Sus últimos veinte años de vida los pasó víctima del Alzheimer, por aquel entonces una enfermedad desconocida. Falleció a los 68 años.

Glenn Ford, con quien rodó cinco películas, mantuvo durante toda su vida una profunda amistad con Rita, con la que llegó a mantener un romance. En 1987, cuatro meses después de la muerte de la actriz, acudió al Festival de Cine de San Sebastián, donde recibió el Premio Donostia a toda su carrera. Durante una proyección que hubo de “Gilda” no dejó de llorar cada vez que salía en pantalla.

La cinta no tuvo una gran recepción de la crítica especializada, aunque arrasó en la taquilla. Además, no estuvo nominada a ninguna estatuilla de la Academia.

Si hubo un país en el que “Gilda” dejó una gran huella, ese fue España. Aunque la cinta paso sin cortes la censura (incluso al propio Franco le pareció que no había nada pecaminoso), al nacionalcatolicismo no le hizo gracia la llegada de la película. En muchas salas se lanzaron botes de tinta, se destrozaron carteles y ultracatólicos se apostaron a la entrada de los cines para advertir de las graves consecuencias de su visión (amenazas de excomunión incluidas). Las palabras del obispo de Canarias son reveladoras del estado de ánimo, «Ante las noticias que nos llegan de que existe el propósito de exhibirla en otros cines, tanto de pueblos como de la capital, velando por atajar el gravísimo mal espiritual que amenaza a muchas almas de nuestros ciudadanos, y en cumplimiento de uno de los más sagrados deberes de nuestro cargo pastoral, prohibimos la dicha película “Gilda” y os amonestamos, amadísimos hijos, haciendo saber a los empresarios que no la pueden exhibir, y a los fieles que no podrán presenciarla sin gravar su conciencia con pecado mortal». Lo curioso es que ”Gilda” no solo no fue prohibida, sino que el gobierno tomó medidas para frenar los incidentes.

Fue tal el impacto de la película que la bomba H que se lanzó en el atolón de las Bikini en 1946 llevaba la foto de Rita y el nombre de “Gilda” (“por ser ambas explosivas”), lo cual no gustó nada a la actriz. ¿Por qué será que al bañador de dos piezas se le llamaría bikini? En España, se denominó “Gilda” a un aperitivo consistente en una aceituna, una anchoa y una guindilla ensartadas en un palillo, así como a un tipo de zapato de tacón alto con tirilla alrededor del tobillo. En Barcelona se les denominó “Gilda” a los trolebuses, en Rio Tinto a una locomotora, etc.

Durante el coloquio se pusieron de manifiesto las similitudes con otra película que se estreno unos meses más tarde, “Encadenados” (Alfred Hitchcock). En ambas cintas hay nazis que quieren explotar un recurso (tungsteno en “Gilda” y uranio en “Encadenados”), la acción tiene lugar en Sudamérica (Argentina en “Gilda” y Brasil en “Encadenados”) y en ambas la trama la conforma un triángulo amoroso.

¡Para nosotros Rita siempre será “Gilda”!

Texto: Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco

Fotos y Video: Estrella Urzaiz, miembro del equipo de Eventos en Cines Zoco

Cines Zoco Majadahonda

Cines Zoco Majadahonda

Somos una asociación sin ánimo de lucro que vive íntegramente de las cuotas de sus socios y la venta de entradas. Somos un grupo plural y heterogéneo, unidos por la voluntad de salvar un tipo de oferta cultural que está a punto de perderse. Únete y hazte socio.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

¿Buscas algo?

¡Regala cine!

¿Aún no sabes qué regalarle a tus seres queridos?

Regala cine

Dependemos de nuestros socios

Si eres un apasionado del cine y la cultura, esta es tu asociación.

¡ÚNETE!

Más artículos

Share This