Dentro del ciclo de Cine Clásico, el pasado viernes 23 de mayo de 2025 pudimos disfrutar de una obra emblemática del neorrealismo italiano, “Roma, ciudad abierta” (1945), de Roberto Rossellini, que ganó la Palma de Oro en Cannes y fue nominada al Oscar al mejor guión.

Nuestros habituales especialistas, Mª Eugenia Guzmán y Javier López Otaola, destacaron el enorme impacto que tuvo la película en el público, al representar con crudeza la realidad que vivía el pueblo llano, esa en la que los hombres y mujeres sufren, y luchan contra las adversidades anhelando un futuro mejor. Directores como Rossellini, De Sica, De Santis y Visconti rechazaron las convenciones hollywodienses, como el “happy ending”. Sus obras ofrecían una visión más pesimista de la sociedad y tenían como objetivo impulsar el séptimo arte, no como una forma de entretenimiento, sino como método para fomentar una conciencia crítica sobre acontecimientos de la vida real. Tanto la crítica como el público recibieron con gran entusiasmo este nuevo enfoque.
La trama de la película se centra en los últimos meses de la ocupación nazi de Roma durante la II Guerra Mundial, en los que los hombres y mujeres antifascistas unían fuerzas en su lucha por la libertad, sufriendo la brutal represión de la Gestapo. Una lucha que era capaz de unir a estamentos antagonistas, como comunistas y clero, frente a un enemigo común.
Los tres principales personajes de esta película coral están basados en historias reales: el de Pina (Anna Magnani) está inspirado en una mujer embarazada que fue asesinada por los alemanes mientras intentaba comunicarse con su marido preso; el de Don Pietro (Aldo Fabrizi), en un párroco que fue fusilado por no ofrecer información sobre la Resistencia; y, el de Manfredi (Marcello Pagliero), en dos comunistas torturados y asesinados durante la ocupación. La muerte de los tres protagonistas supone una representación visual del pueblo sacrificado, de su disposición a morir por un ideal.
Para Javier, a pesar del terrible final, la película es un canto a la vida y a la libertad, donde los niños, inocentes testigos de la brutalidad, representan un futuro esperanzador. Aunque se muestra el dolor y horror causados por la guerra, Rossellini no lo acentúa ni le da mayor dramatismo del que tiene, sino que procura retratarlos desde un punto de vista objetivo.
Tal y como señaló Mª Eugenia la cinta es profundamente humana y poética, y aborda magistralmente cuestiones como el compromiso civil y político, la lucha de clases o la dignidad humana. Una estupenda historia que plantea la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la clase trabajadora, pobre, esforzada y sufriente, en contraposición a los que venden su alma por dinero, lujo o falsos ideales (en este caso, muy bien representado por el papel de Marina).

El rodaje se realizó con escasísimos medios y en escenarios naturales ya que los principales estudios estaban destruidos, creándose una atmósfera de profunda realidad. La escasez de negativo dio lugar a una fotografía precaria y granulada, y condicionó la puesta en escena. Además, la película hubo de ser filmada sin sonido y sincronizarse después en el montaje.
Mª Eugenia destacó las magníficas actuaciones de Anna Magnani y Aldo Fabrizi, quienes, a pesar de provenir de la comedia, dotan de una gran naturalidad a las acciones dramáticas. Para ambos, supuso el despegue de sus carreras profesionales.
El público destaco especialmente tres escenas, la potencia dramática de la secuencia de la muerte de Pina, con la imagen de Don Pietro sosteniendo su cuerpo sin vida, que recuerda a la Piedad de Miguel Angel; la dureza del proceso de tortura y muerte de Manfredi a la vista de Don Pietro; la fugaz toma de conciencia de un oficial alemán que confiesa estar hastiado del horror que están infligiendo, pero que más tarde será el que acabe con la vida de Don Pietro.
Sin lugar a dudas, tal y como señalaron los espectadores, estamos ante una de las grandes obras del cine europeo.
Texto: Javier López Otaola, miembro de la Junta Directiva de Cines Zoco
Fotos: Ana Ferro, socia de Cines Zoco





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